lunes, junio 04, 2007

Chile Metal Fest 2007

Chile Metal Fest
Martes 5 de Junio de 2007. Teatro Caupolicán. 20:00 hrs.
Atomic Aggressor – Watain – Sadus – Obituary
Banda invitada: Kythrone
Extra Tours.


Chile Metal Fest pasará a la historia como uno de los mejores y más agotadores recitales hechos en Chile. Con cuatro bandas de renombre más la inclusión a última hora de los chilenos Kythrone, y durando prácticamente seis horas, era para dejar cansado hasta al más rudo. De hecho ya a la mitad de la presentación de Obituary se notaba el cansancio en muchos de los presentes que observaban el show con ganas de que terminara pronto. Y era para estar cansado a eso de las 1:30 de la mañana habiendo ya visto las bandas anteriores. Que nadie se queje. Querían un festival, ahí lo tuvieron, y fue una verdadera sobredosis.

Kythrone se encargó de iniciar el memorable evento empezando cerca de la ocho de la noche y estuvo en escena cerca de media hora. Yo ya había visto a estos muchachos en el Óxido así que verlos esta vez bajo el marco del Caupolicán fue interesante. Sonaron bien, tiraron un par de buenos temas y calentaron los motores para lo que se venía.

Atomic Aggressor subió al escenario cerca de las nueve. Hartas ganas tenía de ver a esta leyenda del metal chileno, pionera en Chile, que lamentablemente nunca pudo llegar a las grandes ligas, y vaya que pudieron haberlo hecho de haber nacido en Suecia, por ejemplo. Porque esta banda no tiene nada que envidiarle a las de afuera, y a pesar de haber estado inactiva por largo tiempo dio un show como en los viejos tiempos, demostrando que todavía quedan fuerzas e incluso hoy pueden competir sin problemas con las bandas nuevas. El sonido, eso sí, estuvo algo saturado en esta presentación, pero aquello no fue grave, y todo el mundo disfrutó de lo lindo con los grandes clásicos de los demos, como “The Session”, “The Hallucination”, “Unholy Temple” y “Bloody Ceremonial”. Chacal. Nada más que decir. Es de esperar que pronto salga lo que sería el álbum debut.

El siguiente turno fue para los suecos Watain. ¿Qué cresta significa Watain? Me gustaría saberlo. Estos muchachines del demonio dieron una presentación alucinante y con parafernalia. El detalle de las cruces al revés con las velitas fue bienvenido. Le dio un toque siniestro y malditamente malévolo al show. Y la pinta de estos compadres… notable, en especial la de nuestro compatriota Álvaro Lillo (ex Execrator) que salió con muñequeras con clavos en la más Kerry King y con maquillaje con cierto aire a Gene Simmons. Por producción, Watain no se queda atrás, aunque ciertamente no son pioneros en esto. Pero da lo mismo. Lo esencial es la música, y Watain es una excelente banda que promete llegar muy lejos. Acaban de sacar un disco que está dando mucho de qué hablar, el “Sworn to the Dark”; del cual anoche escuchamos varios temas, están promocionándolo a través de su Fuck the World Tour (Nada de sutilezas con estos cabros) y pronto han de convertirse en los nuevos reyes del black metal. Lo firmo. Un punto que puede ser positivo o negativo dependiendo del prisma que usemos, es la obvia similitud con Dissection. De hecho el guitarrista Set Teitan tocó en el disco ReinCaos y apoya a Watain en las presentaciones en vivo, al igual que Lillo. Para mí esta similitud no es mala puesto que Dissection es una de mis bandas favoritas de todos los tiempos, pero hay que ver qué dice el tiempo al respecto.
La decepción de la noche llegó con Sadus. No es que el show haya sonado mal o que la presentación haya sido poco inspirada, pero los temas elegidos no fueron muy acertados ni fueron muy bien recibidos por el público, con excepción de clásicos como “Certain Death”, que cerró el show. Yo había visto a Sadus en el 2004 y en esa oportunidad dejaron la cagada. Esta vez el público los escuchó más con respeto que con genuina pasión. Las canciones nuevas del disco Out for Blood no calentaron a nadie y era claro que todos querían escuchar más temas del disco Illusions (después rebautizado como Chemical Exposure) o del Vision of Misery. Pero cierto es también que la música de Sadus no es fácil, y nunca lo ha sido. Da la impresión de que no se amoldó bien al resto del cartel. Quizás una banda más pichanguera hubiera impactado más. Sea como sea, Steve Digiorgio y compañía se veían muy animados y hasta alegres, lo que contrastaba con la anterior presentación de Watain. Más irónico incluso fue que Steve dedicara un tema a la memoria de Chuck Schuldiner, apuntando con un dedo hacia el cielo, haciendo clara referencia a que asumía que estaba allá arriba. Curioso, considerando que Watain nos arengaba a adorar a Satán minutos antes. Bueno, como siempre digo yo, ¡que cada uno piense y crea lo que se le de la gana! Por lo demás, malo estuvo que Sadus no tocara un tema de Death, porque muchos pensaron que eso iba a hacer la banda, pero no.


Y bueno, finalmente Obituary subió al escenario cerca de la una de la mañana. Era el plato de fondo. Muchos fans estaban allí exclusivamente por Obituary y me imagino que se sintieron defraudados al comprobar que Allan West no estaba, ocupándose de la guitarra exclusivamente Trevor Peres. Allan había vuelto a Obituary, pero al parecer ya no está más. En realidad cualquier otro guitarrista en reemplazo hubiera elevado la puesta en escena porque se echó de menos la maldita segunda guitarra, además que Trevor no tocó muy inspirado que digamos. Pero bueno, allí estaba Obituary, la legendaria banda de Florida, importante por sus innovaciones presentadas en sus dos primeros discos, pero que a esta altura está muy superada por bandas más talentosas. Pero no le pidamos peras al manzano. Obituary toca su death metal old school simplón con convicción y no pretende llevar su música por un lado muy técnico. Lamentablemente anoche la banda no se vio muy inspirada. Quizás fue la hora, o el cansancio, o ambas cosas, o el frío, o qué se yo, pero el asunto es que los fans no respondieron como se esperaba. John Tardy, que sigue cantando excelentemente bien, se movía en el escenario de allá para acá como león enjaulado e incitaba al público a manifestarse, pero aparte de los fans más acérrimos que se encargaban de liderar los mosh de las primeras filas, no hubo gran respuesta del público. ¿El punto culmine? Al final, cerca de las dos de la mañana, con “Slowly we Rot”, obviamente.

Y eso sería. Y si es por elegir lo mejor de la intensa jornada, apuesto por Watain seguido de Atomic Aggressor.






jueves, mayo 03, 2007

Motörhead en Chile


Motörhead
Miércoles 2 de mayo de 2007
Estadio Víctor Jara

Jamás pensé que volvería a ver a Motörhead pisar tierra chilena de nuevo después del fiasco que fue el primer recital de la banda en el Teatro Monumental, hoy Caupolicán, en el 95. Para esa oportunidad no asistieron más de doscientos fans, “los de verdad”, como diría Anton Reisenegger desde el escenario mientras teloneaba junto a su banda Criminal la primera visita de un grupo del que se esperaba convocara mucho mayor público. Nada que ver con lo ocurrido para esta segunda presentación, a casi doce años después, con estadio lleno, de la cancha hasta la platea alta, como pocas veces se ha visto. ¡Y que bueno que el escenario estaba de tal manera que todo el público quedaba de frente y no con la platea de lado, como ha ocurrido antes! Por ese lado, nada que decir. Excelente también el juego de luces y la puesta en escena de una banda inmortal, con un Lemmy Kilmister que se mantiene como si nada, a pesar de sus ya 61 años. ¿Cómo lo hace? ¡Yo quiero ser Lemmy! ¡Maestro! A la vez, Mikkey Dee; ex batero de King Diamond, demostró nuevamente que es un baterista excelente y lejos el mejor músico de la banda. Y con respecto a Phil Campbell, este demostró que aunque no es el equivalente en guitarra de Dee, tiene al menos un par de trucos que los sabe ejecutar bien. Pero que no quepan dudas, Mikkey Dee entrega un aporte importantísimo a Motörhead y es gracias a él que la banda suena como cañón en vivo. Quizás en estudio a veces dejen mucho que desear, pero en vivo…¡son otra cosa!

En algo así como hora y media de show Lemmy y compañía lanzaron su arsenal mortífero y potente sin compasión, dejando, obviamente, los tres temas insignes para el final. Tan obvio que hasta llegó a ser fome por lo poco sorpresivo. Sí, por supuesto, no faltaron para el final “Iron Fist”, “Ace of Spades” y “Overkill”. Todo el mundo vuelto loco con esas canciones, aunque otros clásicos como “Sacrifice” y “I Got Mine” también fueron recibidos con euforia. De hecho el público se mostró muy complaciente, vacilando cada canción, sin excepción, incluso un cover de Thin Lizzy. Desde luego que faltaron sus buenos temas, como “Orgasmatron” y “Hellraiser”, optando Lemmy y compañía por canciones algo menos conocidas como “Going to Brazil” o “Just ´cos you got the Power”, esta última dedicada a los políticos, según palabras del propio Lemmy, hombre que por lo demás es de muy pocas palabras.

Y aunque no me queda duda alguna de que la mayoría de los fans encontró el recital la raja, algunos más objetivos me dijeron que había sonado mal, muy mal, especialmente desde la cancha. Yo que estaba en platea alta lo encontré decente, no excelente, pero bastante mejor que en el 95. Un amigo mío me contó que había quedado con un pito o zumbido dando vuelta en su cabeza por la bulla. El volumen, desde luego, estaba muy alto. Y este compadre habla con fundamento, ya que es técnico en sonido. Me dijo: “hueón, sonó como las hueas”, así, tal cual.

Independientemente del sonido y las apreciaciones al respecto lo cierto es que Motörhead tuvo un éxito arrollador, y con gusto a venganza por el show del 95. El trío llegó, toco su rock ´n roll infeccioso, metió más bulla que la cresta, dañando muchos tímpanos en el proceso, dejó a la mayoría contento y luego partió a dejar la cagada a otra parte. En definitiva, el show cumplió con las expectativas. No hubo grandes sorpresas, excepto el blues con Mikkey Dee a la guitarra y Lemmy cantando y tocando la armónica. A la vez ese fue el único momento calmo en toda la presentación. Pero aparte de eso, ninguna otra sorpresa. ¡Pero qué más da! Motörhead no está en este mundo para darnos grandes sorpresas, sino que para entregarnos buen rock ´n roll sucio y sin pretensiones y eso fue exactamente lo que recibimos anoche.

martes, mayo 01, 2007

Testament en Chile


Testament
Lunes 30 de abril de 2007.
Teatro Novedades

Este recital ha sido uno de los que más temprano ha terminado. A las siete de la tarde ya había concluido. Incluso, si uno quería, alcanzaba demás a llegar a la casa para pillar “Hígado de María” o “Chanta Ricki”, las dos teleseries mata neuronas del momento. Obviamente los asistentes decidieron hacer algo mejor, como seguir reviviendo el memorable recital en algún boliche cervecero, dejando las teleseries para la masa descerebrada.

La razón del horario de “matinee” se debió al hecho de que tanto Chuck Billy como Alex Skolnick debían volar ese mismo día, apenas finalizado el concierto. Aquello obligaba a hacer la presentación muy temprano, saliendo Testament al escenario alrededor de las cinco y media de la tarde. Una hora antes yo había llegado al teatro pillando la presentación de los legendarios Necrosis, banda que se encargó de calentar los motores y prender al público que agotó todas las entradas. Fue, como nunca, un lleno total, distinguiéndose entre el público gran afluencia de nuevos thrashers, no mayores de quince años, muchos de ellos con pintas que no veía desde 1988, cuando la moda thrash dictaba el uso de zapatillas blancas con caña y chaquetas de mezclilla. En la más Combat Tour. Notable.

Lo que no fue para nada notable fue la poco decorosa manera en que se dio fin a la presentación de Necrosis, obligando un gringo del staff de Testament ha terminar antes de que la banda hubiese querido. Mala organización, qué se yo, el asunto es que fue feo. Es entendible que hubiese restricción de horario, y que Necrosis no pudiera alargarse demasiado, pero fue muy feo y poco profesional en cómo se dio fin a la presentación. Necrosis quedó bien parada, y el gringo quedó como el huevón mala onda. Posteriormente, en backstage, el gringo ofrecería sus disculpas aduciendo al hecho del vuelo en avión de Chuck y Alex. Todo bien, excepto que estas cosas tiene que conversarse de antemano. Y si se conversaron, el punto esencial aquí es que debe existir respeto tanto para las bandas como para con el público. Mala onda lo que sucedió con Necrosis. Esas cosas no pueden pasar. Pero bueno, este tema da para mucho. Vamos ahora al show propiamente tal.

Necrosis estuvo bien, aunque sólo pude ver a la banda por un par de temas ya que llegué al teatro a las 4:30. De las canciones que pillé reconocí el famoso tema “Kingdom of Hate”, pero lamentablemente el sonido estaba muy fuerte, suficiente como para causar trauma acústico. De hecho yo terminé con un severo dolor de cabeza. Por otro lado, Testament sonó mucho mejor, con un volumen justo a la medida. Vamos con ellos.

Testament visitaba por segunda vez nuestro país, trayendo para esta oportunidad su alineación casi clásica, faltando solamente Louie Clemente en la batería. En reemplazo de este, nada menos que Nick Barker, famoso por su participación en Cradle of Filth, Dimmu Borgir y varias otras bandas. En la guitarra líder estaba Alex Skolnick, eximio guitarrista de alto vuelo que largo tiempo estuvo ausente de Testament ya que estaba dedicado al jazz, habiendo dejado el metal de lado.

Este Testament, distinto al que visitó Chile nueve años antes, en el 98, estuvo lejos mejor que en aquella vez, especialmente en cuanto a sonido, que ahora estuvo mucho mejor a pesar de que el comienzo no fue excelente. Lo que sí se extrañó, o lo extrañaron los que acudieron también para el 98 fue ver a Chuck Billy regalando decenas de poleras del Demonic. No estuvo mal eso sí que tres hermosas chicas hicieran algo parecido un poco antes de iniciarse la presentación de los californianos. Otra diferencia es que para este nuevo show la banda no venía con disco de estudio nuevo. First Strike is Deadly es un remake de viejas canciones, pero disco de material completamente nuevo no hay desde The Gathering que ya tiene sus buenos años. Así, esta presentación fue bastante emotiva ya que claramente se fue al pasado, reviviendo grandes clásicos, como “The Preacher” con que empezó el recital, “Into the Pit”, “Trial by Fire”, “Over the Wall”, “Alone in the Dark”, “Practice What you Preach”, “Sins of Omission” y “Disciples of the Watch”, con que se dio fin a la presentación de casi hora y media. Y de lo no tan nuevo o tan clásico hubo un par de temas, como “3 Days of Darkness”, del disco The Gathering. En otras palabras, la selección fue a lo imprescindible de esta grandiosa banda, extrañándose quizás un corte como “The Ballad”, del Practice what you Preach o “Apocalyptic City” del The Legacy, el glorioso primer álbum.

Y eso sería. No vi a los otros teloneros, Kaiowas, ni sé cómo les fue, ni si tocaron. Tampoco pregunté. Sorry por eso. Llegué sólo para presenciar algo de Necrosis y el horrible “pull the plug” que les hicieron. Aquello fue la nota negra del día. De Testament, bien. La banda todavía está en forma, con un Chuck Billy quizás ya no cantando tan bien como antes (los años no pasan en vano), pero no nos olvidemos que el hombre estuvo enfermo de cáncer, o sea, hay que sacarse el sombrero con el gran Chuck. En cuanto a Skolnick, nada que hacer, excelente guitarrista, a otro nivel. Y del bueno de Barker, me gustó comprobar que se amolda fácilmente a cualquier tipo de metal, y si bien en Testament no puede ir a mil por hora, como lo conocemos en otras agrupaciones, mantiene bien el ritmo, aunque todavía no se nota que ponga parte de su cosecha.

En resumen, una segunda presentación en nuestro país muy superior al show de 1998, y si ha de haber una tercera presentación a futuro es de esperar que Testament llegue con disco nuevo.

sábado, abril 21, 2007

Soulfly en Chile

Soulfly - Sábado 21 de Abril, 2007
Discotheque Entre Dos, 20:00 horas.
Originalmente este recital se iba a hacer en el Estadio Víctor Jara pero debido a la escasez de venta de entradas se decidió cambiarlo un par de días antes para la discotheque Entre Dos, que queda en La Gran Avenida. La venta de entradas fue diferenciada, con precios de 12.000 galería y 16.000 cancha. Todo bien excepto que en la disco esta diferenciación no corría. Ni idea qué pasó con esas cuatro lucas de diferencia. ¿Devolvieron la plata para los que pagaron 16 lucas? En fin, el asunto es que además del cambio de local, hubo cambios con los teloneros, que iban a ser Total Mosh y Sangre Aborigen. Finalmente sólo iba a tocar Total Mosh. Y no tengo idea si tocaron porque para más remate llegué a este recital atrasado, a eso de las 8:20 P.M., y ya Max Cavalera estaba cantando "Roots, Bloody Roots". Ahí llegué yo. Pregunté aquí y allí con qué tema habían partido y si había tocado Total Mosh. Nadie me supo responder porque muchos habían entrado atrasados también. Eso me pasa por confiado, y por estar uno tan acostumbrado a que los recitales siempre se atrasen. Pero no sé si nos estaremos poniendo muy ingleses ya que este evento empezó a la hora, cosa notable, y rara. Moraleja: Hay que llegar más temprano. Pero bueno, mala cueva nomás.
Atrasado y todo, traté de acercarme al escenario para sacar algunas fotos pero la "cancha", o mejor dicho, pista de baile, estaba repleta. Por los costados, había algo así como una pequeña galucha. Me puse allí pero no veía nada. Finalmente atiné con pararme en una mesa del fondo y desde allí pude ver y disfrutar del show y sacar algunas fotos. Hartas ganas tenía de ver al ex Sepultura Max Cavalera con su banda Soulfly especialmente después de haber alucinado con el último disco Dark Ages. Y vaya que no fui decepcionado. Ignorante de los primeros álbumes, ya que seré sincero, sólo conozco bien el Dark Ages, esperaba disfrutar de los mejores cortes de esa placa. Fui dado en el gusto y la banda tocó "I and I", "Arise Again" y "Frontlines", tres canciones excelentes.
La sorpresa de la noche me la llevé con "Inner Self", ese gran tema del Beneath the Remains, disco importantísimo para mí ya que fue el primer Cd que me compré en mi vida, por allá en el 92, aunque el disco es del 89. Nota anecdótica aparte, el asunto es que definitivamente no esperaba que tocasen ese corte. Ah, y no nos olvidemos de "Refuse/Resist", del Chaos A.D., otro regalito para los fans antiguos de Sepultura. No hubiera estado mal un "Inquisition Symphony" o un "Troops of Doom", pero eso ya hubiera sido mucho pedir, creo yo. Y de los otros discos de Soulfly alcancé a reconocer "The Song Remains Insane", clara alusión al tema "The Song Remains the Same" de Led Zeppelin, y "Eye for an Eye".

Temas más, temas menos, el asunto es que Max y compañía ofrecieron un show con clase, sin fallas de sonido y con un juego de luces bastante llamativo. Y en la que calculo fue una hora y media de show la banda mantuvo su ímpetu dejando a los asistentes bastante satisfechos según pude comprobar. Lo único lamentable fue el haberme perdido el comienzo. Pero bueno, no lloremos por la chela derramada.

domingo, marzo 25, 2007

The Gathering

The Gathering
Sábado 24 de Marzo de 2007
Teatro Caupolicán

No había podido acudir a ver The Gathering las dos veces anteriores que habían tocado en Chile así que estaba con muchas ganas de ver a estos muchachos tocar y salir del empacho. Y vaya que quedé contento con el show, y sorprendido, porque yo iba con mis aprehensiones. Después de todo a mí me gusta la época del Mandylion y el Nighttime Birds, y a pesar de que disfruto de la música que la banda hace ahora, ya tan alejada del metal que cuesta creer que se trata de la misma banda de antes, sigo prefiriendo la época más agresiva. Por lo demás, pensé que el show iba estar tranquilito y relajado. Nada que ver. La banda en vivo es OTRA COSA, logrando imprimir power a todos los temas independiente de cuán atmosféricos sean estos, porque la palabra clave aquí es “atmósfera”, y la de anoche fue simplemente espectacular. Además que el show iba a ser grabado para un próximo DVD, cosa que la misma banda comunicó en su página web. Bajo ese marco definitivamente el show no podía salir menos que perfecto. Y lo fue, incluso, quizás demasiado perfecto. Me explico. El sonido obviamente estuvo a la altura, el juego de luces estuvo espectacular y la hermosa Anneke Van Giersbergen, que debe ser la mina más rica del universo, no defraudó, desbordando su inagotable carisma de principio a fin, saltando y bailando y demostrándole a todo el mundo que si había alguien que lo estaba pasando bien era ella, tan linda ella, pero la voz era tan perfecta que más de uno, como yo, se preguntó: “mmm, ¿no estará pichicateado el sonido?, o sea, mal que mal están grabando un DVD y tiene que salir perfecto”. Quizás esté absolutamente equivocado, pero suele suceder que uno tenga dudas con respecto de cosas a un nivel tan alto de perfección. Sea como sea, la presentación fue espectacular y bajo un marco que sin duda merecía ser grabado, ya que el estadio estaba lleno, con un público incondicional y con preponderancia del sexo femenino, puesto que las mujeres, creo yo, son quienes sin duda logran comunicarse mucho mejor con la música de la banda.
Sin ningún momento débil, la presentación de los holandeses cautivó durante las casi dos horas y media que duró el show. Con poco bla bla, y pasando de un corte a otro sin pausa, se repasaron grandes canciones de la extensa discografía, siendo la segunda mitad del show inclinada hacia los éxitos más antiguos, lográndose el clímax (buena palabra esa) con “Strange Machines”, del disco Mandylion. Puta, yo aquí estaba en otra. ¡Que gran tema! ¡Alucinante! De esos temas que dan escalofríos. Realmente espectacular. Después de ese corte la banda se retiró por primera vez. Volvió, un par de temas más, nuevo bis, vuelta y eso sería. Con casi dos horas y media, creo que todo el mundo quedó satisfecho.

Notable, en la última canción, el uso de un extracto de la película de culto de 1982, KOYAANISQATSI. De ese film se sacó la parte donde un cohete explota y los fragmentos luego caen del espacio. Esa película no tiene diálogo, sólo imagen y la música de Philip Glass, compositor muy del gusto del guitarrista René Rutten según el mismo manifiesta en la página de la banda. Vean la película, es alucinante. Más información en http://www.koyaanisqatsi.org/films/koyaanisqatsi.php

Volviendo al recital, no puedo dejar de mencionar el aporte de la nueva bajista Marjolein Kooijman en reemplazo del miembro original Hugo Prinsen. Ella, junto con Anneke, se robaron la película, manteniéndose los hermanos Rutten y el tecladista Frank Boeijen en segundo plano. Y me da la impresión que no les importa, que esto no es casualidad y que hay un común acuerdo en que la estrella ha de ser Anneke, y en segundo lugar, la nueva bajista. Pero independientemente de esa apreciación absolutamente subjetiva, lo cierto es que esta tercera visita me dejó gratamente satisfecho. Lamentablemente no puedo decir nada con respecto a los dos shows anteriores, ya que no fui a ellos. ¿Fue esta presentación mejor que las anteriores? No lo sé, pero sí les puedo decir que estuvo simplemente magistral.

Hacer click en las fotos para verlas más grandes.








jueves, marzo 15, 2007

Roger Waters en Chile









Roger Waters – Dark Side of the Moon World Tour
Santiago, 14 de Marzo de 2007. 21:00 hrs.
Estadio Nacional
El recital de anoche puede resumirse fácilmente diciendo: que empezó justo a la hora, que el sonido estuvo espectacular, al igual que el juego de luces y que Waters, en esta, su segunda visita al país, empezó con sus canciones más conocidas, para parar a la hora y cuarto y darse un break, volver luego de quince minutos, mandarse el Dark Side of the Moon completo para luego barnizar el soberbio recital con la mano imperdible de los más representativos cortes de The Wall, terminando con Confortably Numb.
Eso sería a grandes rasgos. ¡Pero cómo quedarse sólo en eso cuando hay un millón de detalles importantes! Por ejemplo, el chancho rosado con graffiti que fue lanzado al espacio para la canción Sheep del disco Animals. ¿Estará volando aún el chancho en alguna parte de la estratosfera? Y las pantallas gigantes, el juego de luces espectacular, la pirotecnia, la puesta en escena, los videos de fondo. No olvidemos la canción dedicada a Bush “That Texas education must have really fucked you up” decía la letra de la que Waters dijo era canción nueva. Y cómo olvidar a los niños de una escuela de Santiago que se subieron al escenario para la interpretación de Another Brick in The Wall. Un amigo con la mente torcida me dijo que habían subido no a cantar (de hecho no cantaron) sino más bien a lanzarse en forma voluntaria a una moledora de carne tal cual como aparece en la película The Wall. Claramente a mi amigo le hace mal el cine. Jajaja. ¿Y vieron lo que decían las poleras de los niños? Los VIP, que pagaron algo como 120 mil pesos pudieron leer clarito que las poleras decían “El Miedo Construye Murallas”. Yo, que estaba en galucha con el pueblo ya que no soy VIP sino underground, pude ver gracias a unos binoculares de la Nasa lo que decían las famosas poleras, y con ellos pude ver también a los músicos, porque vaya que estaba lejos el escenario. Sí, estaban las pantallas gigantes, pero si es por ver una pantalla gigante me comunico con un amigo que tiene un Datashow y veo el DVD. Para mí, queda claro que el haber estado en galería no fue de lo mejor. Poco era lo que se podía apreciar del show, y a simple vista, sin los binoculares de la Nasa Roger Waters se veía como un lejano punto en el espacio, tal cómo terminó viéndose el chancho rosado que se encumbró hasta alturas impresionantes. Prometo la próxima vez ir a VIP. Jajaja. 120 lucas es mucha plata. En fin, podría seguir, pero creo haber acotado lo esencial de esos detalles que quedarán en la retina de las 45 mil almas que acudieron al show.

Lo que sí creo que fue lo más importante y la razón básica para ver este recital fue el hecho de la interpretación de The Dark Side of the Moon. No, No The Dark Side of the Spoon, que lo interpreta Ministry, sino ese álbum que ya tiene –cuesta creerlo- 34 años. Ese era el gancho, claro está, y resultó realmente alucinante ver la interpretación sino de Pink Floyd con sus 4 integrantes clásicos, sin contar a Syd Barrett, al menos con la mente maestra que sin lugar a dudas es Waters. No era Pink Floyd, pero era parecido. Sea como sea, la interpretación estuvo a la altura de lo que ameritaba un recital cuyo precio mínimo era de algo así como 20 lucas. Nada que decir, excepto… excepto… dos detalles:

1.- Las pantallas estaban a destiempo en algo así como un tercio de segundo en relación a lo que ocurría en el escenario. Entonces ya había terminado una frase, y todos los músicos seguían cantando por ese tercio de segundo de más. Y se notó.

2.- Ya entrado el recital en tierra derecha se sintió cómo se murió un canal completo volviendo a revivir al momento. Estábamos todos escuchando muy bien y de pronto se siente cómo baja el volumen de sopetón. Ocurrió como tres veces, y en la galucha se notó grandemente.

Aparte de esos dos asuntos no hay nada que decir que sea calificado como “queja”. El recital estuvo espectacular, o como diríamos en buen chileno: “La raja”, y para los más osados: “La zorra”. Pero como yo soy periodista, no utilizo ese lenguaje en forma escrita aunque para este recital claramente amerita el uso de aquellas jocosas voces de la jungla chilensis.

Con respecto a los temas, bueno, Waters tocó lo absolutamente esperable. No faltó ni Wish You Were Here ni Shine on You Crazy Diamond, y al igual que en el 2002 y la gira In the Flesh, Syd Barrett se proyectaba en la pantalla gigante mientras Roger cantaba. Notable, dicho sea de paso, es la voz de Waters que se mantiene muy bien a pesar de que el hombre lleva 62 años a cuestas. ¡Maestro! Otras canciones fueron las típicas que hasta mi abuelita reconoce como de Pink Floyd. No creo que valga la pena ahondar en ellas, sólo que lo fundamental es que el recital se cargó claramente hacia The Wall, siendo la tercera parte del show una muestra concisa de ese álbum.

Waters venía acompañado de diez músicos (los conté) dentro de los cuales figura Harry Waters en teclados, quien es hijo de Roger. Aparte de éste, acompañaban un baterista, dos guitarristas, tres cantantes femeninas, un saxofonista y otro tecladista. Y puede que haya otro integrante más. Sin lugar a dudas, una tremenda banda que si bien no es Pink Floyd, anoche, bajo la batuta de Waters, hizo olvidar por un rato que no estaba ni Gilmour ni Wright ni Mason. Los más puristas clamarán eternamente que Chile nunca tendrá el privilegio de ver a Pink Floyd, pero anoche Waters nos encandiló de tal forma que ya nos imaginábamos en el Valle de la Luna, lugar donde supuestamente habría de tocar Pink Floyd en algún universo paralelo. Por dos horas y media, lo creímos, y la gozamos. De lo mejor que me ha tocado presenciar. Lástima que estaba en galucha. Para la próxima, en el valle de la Luna, estaré con los VIP.



domingo, enero 28, 2007

Arch Enemy

















Arch Enemy
27 de Enero 2007
Teatro Teletón – 20:30 horas
Quizás no todos lo recuerden pero Arch Enemy ya había venido a Chile hace sus buenos años atrás para la nefastamente recordada visita que nunca fue de Deicide, que iba a tocar junto a Arch Enemy y Hammerfall. Esa vez Arch Enemy sonó muy mal y dejó a su público con gusto a poco. Recordando aquella vez, deseaba que para esta oportunidad las cosas marcharan mejor, además que se tocaba en el Teatro Teletón, del cual guardaba un grato recuerdo de la vez que Steve Vai tocó allí en el 97, sonando como cañón. Pero apenas empezaron los acordes de “Nemesis”; gran single del último disco, supe que algo andaba mal porque realmente sonaba mal, como apagado, chato, plano, como se escucha debajo del agua. El público, fervientemente entusiasta, trató de vacilar de todas maneras, y me imagino que inconscientemente todos esperaban y deseaban o creían que el sonido mejoraría con el pasar de los temas. Pero cuando falló el micrófono de Angela Gossow, y la banda tuvo que parar alrededor de cinco minutos para que arreglaran todo lo que estaba mal, ya se estaba poniendo feo. Por suerte más o menos como al quinto tema pudimos escuchar a la banda como ameritaba, considerando además el sitio de elite que posee esta importante agrupación sueca. Por fin se escuchaban los solos de guitarra del señor Amott, esta vez acompañado por Fredrik Akesson en reemplazo de Christopher Amott que según dicen anda preocupado de sus estudios y está fuera de la banda por el momento. Akesson, con pinta y manera de tocar que claramente reflejaba su idolatría por Malmsteen recreó los temas con convicción y poco o nada se extrañó al hermano menor de Michael Amott. Y bueno, Angela, que me imagino todo el mundo quería ver cantar, o gritar, demostró que en vivo convence tanto como en estudio, y que tiene carisma. Gritó como un demonio, y no tuvo problemas con las canciones donde no participó, como “Diva Satanica”; esa memorable canción que sale como bonus en la edición japonesa del disco Stigmata. De todas maneras, sé que hay muchos que seguirán considerando que Johan Liiva es mejor y más convincente cantante que Angela. Para el debate.

Con respecto al setlist, la mano vino por los discos más nuevos, especialmente del disco que se promocionaba en esta visita, el Doomsday Machine. De esa placa escuchamos varios temas, pero hay uno que me queda dando vuelta en la cabeza. Me refiero a “My Apocalypse”, que tiene un pasaje en guitarra que suena igual o casi igual a una melodía que aparece en el tema “Cruel Summer” de la banda pop inglesa de los ochenta Bananarama. ¿No me creen? Escuchen “My Apocalypse” desde el minuto 3:15 en adelante y de ahí hablamos. ¡Vaya la influencia! ¿Mera casualidad? Y siguiendo con temas relativamente nuevos, tampoco faltó “We Will Rise” que definitivamente es el “hit” de la banda. Y de lo antiguo, específicamente del primer disco, sólo escuchamos “Bury me an Angel”, y del Burning Bridges recuerdo “The Immortal”. Stigmata brilló por su ausencia (no recuerdo que hayan tocado un mísero tema de allí). Del Wages of Sin, que es el primer disco con Angela, escuchamos “Burning Angel”, y “Dead Bury Their Dead”, este último, uno de los mejores corte de la banda en toda su discografía. Excelente, como diría el Sr. Burns.

Y a pesar de las fallas del sonido que opacaron mucho los primeros veinte minutos de show, considero que esta vez Arch Enemy estuvo mejor que la primera vez en Chile, simplemente porque esa vez el sonido no mejoró nunca. El show duró alrededor hora y veinte, quedando solamente un par de temas en el tintero, como “Enemy Within” y “Fields of Desolation”, dos de mis favoritos. Quizás para la próxima.








lunes, noviembre 13, 2006

Umbra Et Imago en Chile

Umbra Et Imago
Domingo 12 de noviembre de 2006
21:00 horas. Blondie
Sin lugar a dudas lo que más llama la atención de esta veterana banda alemana es la puesta en escena, que juega con temáticas sadomasoquistas y de bondage. Pioneros en esta modalidad, su espectáculo es altamente recomendable independientemente de la música. Esto puede ser bueno o malo dependiendo del prisma con que se mire. Por un lado, tanta parafernalia distrae el público de la música, y por otro, le da a la banda un aire novedoso, destacando de entre el montón. Cabe preguntarse qué es lo que pasaría si no recurriera a las performances. Para algunos, aquello le quitaría toda la magia al grupo, porque seamos sinceros, anoche todo el mundo quería ver el show sado arriba del escenario tanto como quería escuchar la música. Al final de cuentas fue bastante corto y no hubo nada extremadamente crudo. Dos minas en pelota, y como gran cosa Mozart, el vocalista, practicando un ligero cunnilingis a una de las minas al finalizar el show con el cover de Falco “Rock Me Amadeus”. Cool, sin lugar a dudas, interesante, absolutamente, pero lejos de lo que yo, y me imagino que muchos, esperaba ver. Y no sé si en otras latitudes el show será más visceral, porque así lo ameritan las fotos que he visto en Internet. Al menos aquí en Chile no considero que haya sido excesivamente explícito, aunque, claro, quizás esa nunca fue la intención. No explícito, pero sí fuerte, fue la parte en que Mozart salió vestido a la usanza de Mussolini, recordando también en su vestimenta a la banda de culto Laibach. Y como para no ser mal interpretado, porque vaya que podría serlo, al final del tema en que salió vestido así, lanzó un enérgico: “Fuck George W. Bush!”, grito que a esta altura se está haciendo muy popular en todos lados. Después apareció con una vestimenta que recordaba a Emperador de la Guerra de las Galaxias. O sea, cuático.
Pero hablemos de la música, que es lo central. Esta es una mezcla entre rock gótico, new wave y death metal que recuerda en algunos pasajes a Dimmu Borgir pero tocando mucho, mucho, mucho más lento. La voz de Mozart (jaja, ¡como se ve que se quiere a si mismo!) no tiene mucha fuerza, pero se potencia con los alaridos death metal que provienen del bajista. Y claramente se nota la influencia de Lacrimosa, que son los papis de la escena gótica, también alemanes. Buena banda, aunque no excepcional, al menos le dio al público chileno casi dos horas de un show muy entretenido, con muy buen sonido y que terminó con varias minas del público arriba del escenario bailando. Y es que el ambiente estaba festivo, y así lo demostraba Mozart y los demás miembros de la banda que se notaba lo estaban pasando muy bien, disfrutando tanto como el público. La seguridad se encargó no sólo de las minas bailando sino de algunos compadres que anteriormente habían llegado hasta el escenario y amablemente los escoltaban fuera. Sí, amablemente, nada de golpes. Y vaya que no ha sido así en otros recitales a los que he acudido donde se aforra y después se pregunta.


Tema aparte, pero importante ya que influyó en el ánimo del público, es el hecho de que la barra estuviera abierta. Me pregunto por qué no lo estuvo para Paradise Lost, que también fue en la Blondie, porque ciertamente la posibilidad de comprar y disfrutar una cervecita hace que toda la experiencia de ver un show un vivo se realce. Así, con cervecita en mano me entretuve bastante, a pesar de no ser fan acérrimo de la banda o de la movida gótica en general. Creo que todos los presentes, que no eran muchos, calculo poco más de 500, disfrutaron y lo pasaron muy bien aunque seguramente quedando con gusto a poco por el lado de la performance sadomasoquista que, vuelvo a insistir, estuvo bastante más suave de lo que se esperaba.



viernes, octubre 27, 2006

Magnanimus en la Batuta

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miércoles, octubre 11, 2006

Anathema en Chile









Anathema
Martes 10 de Octubre de 2006
20:00 horas. Teatro Caupolicán
Cie
Si hay una banda que hace rato debió haber pasado por Chile esa banda es Anathema. Por fin tocó tierra chilena presentándose justo el mismo día que Robbie Williams ofrecía su súper hyper mega publicitado recital en el Estadio Nacional. Yo estaba chato con Robbie. Por todos lados lo asaltaban a uno con el famoso recital; desde los diarios, la radio e incluso la tele en sus estúpidos programas mañaneros. ¿Y Anathema? ¿Quién habla o escribe de Anathema? Nadie, excepto nosotros. Ni ahí con Robbie, y al igual que yo, seguramente cada una de las cerca de tres mil personas que repletaron el Caupolicán el día martes tampoco estaban ni ahí con Robbie. Por fin veríamos a Anathema, y vaya que había expectativas. Porque se trataba de la primera vez, y eso siempre le da un sabor especial a los recitales. ¿Quién hubiera pensado que los ingleses tocarían dos horas? Más encima con un sonido perfecto, cristalino, y sin ninguna falla. ¿Y quién hubiera pensado que incluso tocarían “A Dying Wish”?, esa excelente canción de The Silent Enigma y que se perfila como una de las mejores canciones en toda la discografía de la banda. Y fue casi al final. Yo quedé anonadado. Esperaba esa canción fervorosamente, más que ninguna otra, y sé que muchos otros también pensaban igual. Anathema dio en el gusto. Eso sí que Vincent Cavanagh cantó el famoso corte con la voz actual, extrañándose la voz más gutural de sus comienzos. ¡Pero qué importaba aquello! No faltó el tema y eso es lo importante. Más de alguno hubiese querido escuchar algo de Serenades, el primer disco, pero la banda al parecer no retrocede tanto. Como era de esperar el repertorio se enfocó mucho más en el disco Alternative 4 en adelante, aunque de Eternity quedamos todos alucinados con “Eternity Part III”, “Angelica” y “Hope”. Pero fueron cortes como “Shroud of False”, que partió la noche a eso de las 9:30 P.M., (casi una hora después de que los nacionales Bitterdusk hicieran su presentación), “Fragile Dreams” y “Lost Control”, de Alternative 4, que cautivaron más, en especial al público femenino, que no era escaso. “One Last Goodbye”, del disco Judgement, también hizo lo suyo.


En general el show no decayó en ningún momento, estando los presentes muy atentos a todo lo que estaba pasando arriba del escenario, sin importar si la canción era lenta, más rápida, o una mezcla de las dos cosas. “Panic”, de las rápidas, llegaría casi al final. Se prenden las luces y la banda interpreta un cover de una de las canciones más famosas de Pink Floyd. Entiendo lo de “Hope”, que es un cover de Roy Harper y David Gilmour, pero un tema de The Wall es otra cosa. Eso fue algo que no me esperaba, e incluso pienso que fue absolutamente innecesario. Es obvio que Anathema tiene mucha influencia de esa banda, pero a esta altura… no sé. Olvidándonos de lo último no creo que haya que hacer reparo alguno con respecto al show. Sí, la entrada estaba súper cara, pero aparte de eso, no hay nada que amerite mayor análisis. La presentación estuvo simplemente espectacular y valió la pena.




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lunes, octubre 09, 2006

Devil Driver en Chile















Domingo 8 de Octubre de 2006
Teatro Novedades
ExtraTours

Yo no había escuchado hablar de Devil Driver ni por si acaso hasta hace como una semana atrás. Por nombre me daban la impresión que se trataba de una banda heavy metal stoner media glam onda Jack Daniels, Harley Davidson, un montón de hierba y girls, girls, girls. Nada que ver. Esta banda, liderada por el ex vocalista de Coal Chamber Dez Fafara toca un estilo que a grandes rasgos podría ser catalogado como “Nü/Agro/Death Metal”. Pero en realidad da lo mismo como diablos cataloguemos a esta banda porque lo único importante es que son la cagada. Sé que a muchos sorprenderá saberlo, ya que Coal Chamber no es un nombre que esté en paz con las legiones metaleras que no toleran todo el movimiento agro, y muchos no querrán saber de nada que esté haciendo un ex miembro de esa banda, pero Devil Driver tiene dos discos que suenan más metal que la cresta y en vivo se puede apreciar muy bien que agro o no, Devil Driver machaca sin piedad y no tiene problemas con apretar su acelerador dando a algunos temas un feeling mucho más cercano al thrash y al death metal que al agro tantas veces mirado en menos. ¡Si incluso hay pinceladas black metal! Coal Chamber fue una cosa, Devil Driver es otra, siendo estos últimos mucho más agresivos que los primeros. Y esta mezcla de estilos resulta muy interesante ya que hace que la música pueda llegar a un amplio espectro de fanáticos, espectro que no se vio en la presentación en Chile, donde el público era mayoritariamente no superior a los quince años. Pero quizás con el paso del tiempo los demás se pondrán al día dándole a esta banda una más que merecida oportunidad.

Llegando apenas cinco minutos antes de que DD subiera al escenario, y habiéndome perdido todas las bandas locales que ya habían tocado, estaba con muchas ganas de ver estos tipos después de haber pasado por mis oídos los dos discos que tienen. ¿Serán tan buenos en vivo como en estudio? me preguntaba. Luego de ver el show tuve que responderme que definitivamente lo son, y que además tienen un nivel de energía arriba del escenario que resulta sorprendente. Yo no conocía mucho los temas, esa es la verdad, pero logré descifrar “I Could Care Less” y “Swing of the Dead”, del primer disco homónimo y aquél que logré asimilar mejor en el poco tiempo que tuve para cachar a la banda. Pero sin importar lo último me quedó más que claro que DD tiene todo lo que se necesita para hacer un show con clase. El único pero tendría que referirse al sonido, el que encontré excesivamente alto y agudo. Y aunque el show fue corto y más de alguno pudo haber quedado con gusto a poco con la hora clavada que tocó la banda, pienso que estuvo bien para tratarse de una banda bastante nueva y con sólo dos álbumes.

Con respecto a la respuesta del público, esta fue muy intensa, aunque controlada, con todo el mundo saltando como loco, algunos incluso dando demostraciones de patadas onda karateca mezclado con Capoeira. Una cosa muy rara, al menos para mí, ya que nunca antes había visto ese tipo de respuesta en el público. Yo cachaba los mosh, el headbanging y los stage diving, pero no los saltos con patadas. Como ven, todos los días se aprende algo nuevo.

Finalmente, les comento, que si vienen estos tipos de nuevo pretendo ir nuevamente porque en verdad que me sorprendieron de buena manera.


Dark Funeral en Chile


Dark Funeral
7 de Octubre 2006
Teatro Novedades
Cuando Masse Broberg, conocido también como Emperor Magus Caligula, interrumpió su diatriba satánica contra todo lo santo para decirle al público chileno que llevaba al país en el corazón mientras se acercaba una bandera chilena a su pecho, no es que cumpliera con un gesto de protocolo. Porque el malulo de Caligula tiene (o tuvo) esposa chilena en Suecia con la que tiene dos hijos. “Para mí estar en Chile es como estar en casa” nos contaría luego en backstage. Ciertamente. El próximo comercial de Cristal podría incluir la línea: “Y la mina del compadre de Dark Funeral… chilena po!!!”. Esa es la anécdota de una presentación que tuvo de todo, hasta combos. No sé si todos se dieron cuenta, pero al lado derecho de la cancha se produjo la tremenda gresca entre dos compadres que terminó con uno de ellos con la cara toda ensangrentada. Todo al son de la música infernal de Dark Funeral. Pero en realidad este fue un hecho aislado y lo suficientemente pequeño como para no empañar la chacal presentación de los suecos. Sonando mejor que la primera vez que tocaron en Chile en el Teatro Providencia, hace como tres años atrás, y sin problemas de sonido ni de fallas de instrumentos, la banda desencadenó en algo como una hora y cuarto parte de su arsenal más mortífero, empezando con el primer corte del último disco Attera Totus Sanctus. “King Antichrist” irrumpe en escena y de ahí para adelante una tras otra las canciones se sucedieron en un torbellino de brutalidad sónica que no paró en ningún momento, excepto, claro, para dar cabida a algunas palabras de agradecimiento y loa de parte de Caligula para con sus fans, fans que no pararon de vacilar cada una de las canciones, esas canciones que para los no entendidos podrían sonar todas iguales. Y aunque hay que saberse bastante bien los álbumes de DF para notar las sutiles diferencias entre tema y tema, Caligula nos daba una manito y anunciaba algunas canciones, como “The Secrets of the Black Arts”, “Vobiscum Satanas”, “The Arrival of Satan´s Empire”, “Hail Murder” y la magistral “Open the Gates”. Y por cada canción la respuesta del público no se hacía esperar, generándose no el típico mosh y headbanging, sino más bien algo así como una suerte de electricidad que tenía a todo el mundo un su lugar pero como electrocutándose. Es que la música de DF es tan rápida que casi no se puede seguir. Yo me imaginaba que cables con 10.000 voltios partían del escenario y la marea negra de la cancha reaccionaba con febril ímpetu. Intenso, sin lugar a dudas, y esperable. ¡Porque se trata de Dark Funeral! O sea, ¿qué esperaban? Y allí estaban, con sus caras pintadas y con esos trajes que los hacen ver como salidos de Mad Max o The Road Warrior. Si no cachan esas películas, véanlas. Y lo que más me impresionó a mí fue la voz de Caligula, que no sé cómo no se rompe las cuerdas vocales. Uno tras otro sus gritos AAAAAAAARRRRRRGGGGGHHHHHHHHH sonaban como si los estuviera emitiendo con la intención de grabarlos en estudio. Y algo de cierto puede haber en eso ya que según supimos la banda grabaría algunos temas para un nuevo DVD. Con o sin ese incentivo, Caligula, y por supuesto que el resto de la banda también, dieron un show de gran calidad y con profesionalismo a la altura de su popularidad. En realidad no hay nada que decir que vaya en la línea de una crítica, de un fastidioso “pero”, cosa que tampoco es la idea, ya que el show estuvo contundente. Algunos fans seguramente hubieran querido escuchar más canciones, que la banda estuviera sus dos horas arriba del escenario, pero el tipo de música de DF se aprecia y disfruta más en dosis pequeñas. Como un buen whisky, la botella completa te podría matar. Nadie murió anoche, pero de todas maneras el show estuvo simplemente asesino.
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sábado, septiembre 09, 2006

Slayer en Chile

Viernes 8 de Septiembre de 2006. 21:00 hrs.
Velódromo Estadio Nacional
Ver a Slayer siempre es cosa seria, si no pregúntenle a los pocos desafortunados que perdieron una zapatilla o ambas producto de los empujones y apretujones que comenzaron apenas empezó el show con casi 20 minutos de atraso. Yo estaba entrando al recinto más o menos a las nueve en punto y entiendo perfectamente el atraso. Resulta que cerca de las nueve aún quedaba mucha gente con entrada en las afueras y si el show hubiera empezado justo a la hora se hubieran producido desmanes más que seguro.

Comienza el fervor encolerizado después de la introducción de God Hates Us All y queda la cagada. La gente se vuelve loca. Los de menor estatura que están adelante se asfixian por la falta de aire fresco. Tom Araya y compañía paran un rato para darle a la gente un respiro. Mucha emoción, mucha adrenalina para diez mil personas amantes del metal en una de sus vertientes más agresivas. Además, y siempre se ha sabido, Slayer deja la cagada donde quiera que toquen. Recomendación: Hacerle un nudo ciego a las zapatillas, para no perderlas.

Un respiro y vuelve la locura, aunque más pausada. Ya pasó el susto inicial. La gente que se retiró hacia atrás vuelve al frente, como si se tratara de una guerra. ¡Hay que volver al campo de batalla! Porque eso es un recital de Slayer. ¡Una verdadera guerra! “War Ensemble”, “Die by the Sword”, “Cult”, del nuevo álbum, y uno que otro tema nuevo o al menos no tan clásico surca el aire enrarecido. Siguen los mosh, sigue el desorden, pero ahora más focalizado. Todo el mundo cabeceando y saltando, hasta el último compadre en la tribuna. Así, pasan sus buenos cuarenta minutos. De todo un poco. La segunda parte del show se aboca a lo absolutamente clásico. No falta “Postmortem” ni “Hell Awaits” ni “South of Heaven” Y una sorpresa agradable… “Chemical Warfare” del notable EP Haunting the Chapel”. Hacia el final, más locura colectiva con “Raining Blood” y no, esta vez sin sangre cayendo del cielo como se ve en el DVD. La banda vuelve y… claro, por supuesto, toca “Angel of Death”, canción que es algo así como el top hit de Slayer. Y el velódromo enloquece completamente. Y se acaba todo. Ya pasó Katrina pero a diferencia de ese huracán aquí nadie murió, pero quedaron heridos. La gente no se mueve y empieza a pifiar, pero pronto empieza la musiquita que dice “¡váyanse para la casa que el show terminó!”.

¡Uf! Intenso. Y bueno, como tiene que ser. Además a 17 lucas la entrada no podía ser de otra manera. Y con respecto al sonido, nada que decir, excepto que estuvo impecable, al igual que el juego de luces. Todo absolutamente profesional.

Esta fue la tercera visita de Slayer a Chile, más encima con Dave Lombardo en la batería, como en los viejos tiempos. Lástima que no dijera ni una sola palabra, al igual que King y Hanneman, ya que sólo Tom habla entremedio de las canciones, y bastante poco. Pero así es Slayer, nada de show extra, nada de solos de batería o guitarra, nada de “los de este lado digan yeah, y los de este otro digan yeah”. Como un huracán, Slayer, llega, destruye todo a su paso y desaparece dejando tras de sí solamente los rastros de su inmisericorde destrucción.
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miércoles, julio 19, 2006

Dio

Martes 18/07/2006
Estadio Víctor Jara
21:00 hrs.
Me da la impresión que Dio está quemando sus últimos cartuchos antes de retirarse. Puede que esté equivocado. ¿Pero acaso no resulta sospechoso que su última producción sea un álbum en vivo que lleva como título el nombre del primer disco? Buen gancho comercial, sin duda alguna, y del mismo modo como Pink Floyd toca el álbum Dark Side of the Moon completo en el disco Pulse, Ronnie James explota la misma idea y se manda completo el Holy Diver, aquel gran álbum del 83, en Holy Diver Live. Pero no así anoche, ya que sólo tocó cinco temas del primer álbum. Y esto fue algo decepcionante puesto que yo, y me imagino que muchos otros más, íbamos al recital con el ánimo de escuchar el disco entero. Dio no tocó "Caught in the Middle", "Straight Through the Heart", "Invisible" y "Shame on the Night". Extrañé esas canciones, y si Dio las hubiese tocado le hubiera dado a su tercera visita a nuestro país mayor valor agregado. Por otro lado, no faltaron buenas canciones de los otros dos álbumes imprescindibles, me refiero a The Last in Line y Dream Evil, saltándonos completamente Sacred Heart, aquel tercer álbum no muy convincente. Y ahí estuvieron en escena "We Rock", "The Last in Line", "Sunset Superman" y "All the Fools Sailed Away". Y eso es todo con respecto a Dio en su carrera solista propiamente tal. Como era obvio de esperar, Ronnie James volvió más hacia el pasado desempolvando viejos clásicos de las dos bandas donde hizo historia, Rainbow y Black Sabbath, deleitando al público con "Man on the Silver Mountain", "Long Live Rock ´N´Roll", "Heaven and Hell" y "Children of the Sea". Nada sorpresivo, sino más bien esperable, siendo "I" del disco Dehumanizer de Sabbath la única verdadera sorpresa del show.
En cuanto al sonido este estuvo bastante bueno, aunque al principio me dio la impresión que el bajo de Rudy Sarzo se escuchaba muy por encima de la guitarra de Craig Goldy. Sin embargo cuando ya todo estaba en orden se podían escuchar bastante bien los solos de guitarra. Goldy definitivamente le hizo justicia a esos maravillosos solos que Vivian Campbell compuso hace tanto tiempo. Excelente también estuvo la puesta en escena, agradeciéndose que el escenario estuviera enclavado hacia uno de los costados de las graderías, lo que permitía una visión completa desde cualquier lugar. Se agradece también el detalle del lienzo gigantesco de la carátula del primer disco. Sumado a eso un juego de luces espectacular y la voz de Dio que sigue manteniéndose como en los viejos tiempos, sin mostrar signos de deterioro, podemos dejar en claro que el show estuvo bueno. Quizá no muy sorpresivo, quizá hasta incluso predecible, pero bueno al fin y al cabo. ¿Volverá Dio a Chile de nuevo? Quien sabe, pero con este tercer show creo que Dio ya dijo todo lo que tenía que decir. Y si no es así, el tiempo lo dirá.

domingo, junio 11, 2006

Paradise Lost en Chile

Discotheque Blondie
Sábado 10 de Junio de 2006
20:00 hrs.
La primera visita de Paradise Lost a Chile ocurrió en septiembre de 1995 dentro del contexto del festival Monsters of Rock que se hizo en el Teatro Caupolicán. Tocaron la segunda de las dos noches que duró el evento, abriendo el show que seguía con Faith no More y luego con Ozzy Osbourne como plato de fondo. Memorable encuentro aquel. Recuerdo que ese día llegué atrasado, no me dejaron pasar a cancha porque no cabía un alma y me obligaron a subir a la galería. Paradise Lost ya llevaba tocando hace rato y apenas podía divisar el escenario ya que había mucha gente. Poco fue lo que disfruté de su presentación. Y considerando que todos mis amigos estaban en cancha, y no queriendo ver el resto del show a solas, me lancé desde la galería, como muchos otros, lamentablemente sufriendo un terrible accidente que me obligo acudir a la posta después de que Ozzy pegara su último alarido. Cuento corto: Me despellejé los dedos de la mano izquierda. Pero bueno, esa historia da para mucho. Y casi once años de todo aquello Paradise Lost volvía a Chile para presentarnos un show esta vez sin compartir escenario ni siquiera con un telonero. Para este segundo encuentro no me lanzaría de ninguna galería.

Se suponía que la presentación empezaba a las ocho. ¿Por qué tan temprano? Según supe, luego de Paradise había una fiesta en la disco que incluía una nueva presentación de René de la Vega. ¡Cómo para no perdérselo! Oh, Chica Rica. Jajajaja. En fin. El asunto es que de todas maneras hubo una hora de atraso.

Todo comenzó “Don´t Belong”, primer corte del último álbum. De ese disco también escuchamos “Grey”, “Redshift”, “Forever After” y “Over the Madness”. Pero claramente el público disfruto mayormente con los clásicos de siempre, especialmente con los de los discos Draconian Times y One Second. Escuchamos “Hallowed Land”, “Embers Fire”, “As I Die”, “True Belief”, “One Second”, “Say Just Words”, “The Last Time” y otras excelentes canciones del extenso repertorio del grupo.

La sorpresa de la noche fue el corte “Sweetness”, tema que originalmente aparece en el EP Seals the Sense de 1994 y que pertenece al álbum Icon. Posteriormente volvió a aparecer en el box-set The Singles Collection. Gran tema. De lo que no escuchamos nada -y era de suponer que así fuese- fue de los dos primeros álbumes, los míticos Lost Paradise y Gothic. Y para mí, y me imagino que para muchos, fue una lástima. Pero estábamos avisados. La banda ya no toca canciones de esos discos. Es una pena. Yo entiendo perfectamente que la banda haya ido cambiando su enfoque musical desde el tercer álbum de estudio y que el elemento death metal de voz gutural, y que ni siquiera lo era tanto, fuera borrado de la propuesta estilística, pero no veo razón alguna para hacer como si los dos primeros álbumes nunca existieron. O sea, son parte de la banda, y más encima a mucha gente le gustan esos discos. ¿Por qué diablos no tocar un par de temas del Gothic simplemente por que sí y por la pura buena onda? Pero bueno, Paradise Lost no vuelve tan atrás en su discografía y no hay mucho que podamos hacer al respecto. Aparte de esos dos álbumes tampoco escuchamos nada de Believe in Nothing, pero sí del vapuleado Host, ese disco acusado de ser muy tecno y muy Depeche Mode. De ahí escuchamos “So Much is Lost”. Y de los demás discos la banda lanzó un par de temas. No fue extraño comprobar que la mejor respuesta fue con las canciones de los ábumes Draconian Times y One Second, que claramente se perfilan como los favoritos de la segunda etapa de la banda. Buen repertorio, sin lugar a dudas.

Temas más, temas menos, lo bueno es que la banda sonó absolutamente espectacular, con gran potencia y claridad. La guitarra de Gregory Mackintosh sonaba nítida, el bajo de Stephen Edmondson como un trueno y el nuevo baterista Jeff Singer no tuvo problemas, al igual que el guitarrista rítmico Aaron Aedy. Y aunque yo consideré que cantó muy bien, algunos estimaron que la voz de Nick Holmes se perdía a tiempos. Yo creo que dependía desde dónde se apreciaba. Si uno estaba demasiado cerca al escenario se perdía algo de nitidez y claridad en el sonido tanto de la voz como de los instrumentos, mejorándose si es que se apreciaba el show desde un poco más lejos. Cuestión de acústica me imagino.

Lo que sí no me pareció bien fue el uso de sampler para las bases de teclado. Nunca me ha gustado ese recurso tecnológico, especialmente cuando los teclados son un elemento importante dentro de la melodía de una canción, como ocurre con Paradise Lost. Un par de notas en teclado, la gente se vuelve loca, pero resulta que nadie está tocando nada. Siempre aprecio mucho más a las bandas que se la juegan por tener a un tipo que aunque no haga mucho toque esas notas en vivo. De todas maneras los fans al parecer no repararon mucho en este detalle, siendo muy complacientes durante el transcurso de la cerca de hora y media que duró todo.

Con respecto al público, este estaba muy tranquilo. En realidad este ha sido uno de los recitales más tranquilos a los que he ido, y se entiende, ya que Paradise Lost es una banda que atrapa a su público por el lado de la melancolía y la atmósfera, sin necesidad de violencia sonora. Eso es algo que los fans comprenden muy bien, y los muchos que acudieron a verlos se dejaron encandilar con la sutileza y agresión controlada de una banda que no por nada es considerada junto con Anathema y My Dying Bride como los grandes del Doom. Ya no están muy Doom, cierto, pero su cualidad de pionera siempre será respetada, aunque no toquen canciones del Gothic. No me quejo. Este show estuvo a la altura de lo que se espera de una banda de renombre.

domingo, mayo 14, 2006

Criminal en Chile

Criminal - Ratzinger - Cinical
Sábado 13 de Mayo de 2006. 20:00hrs.
Teatro Caupolicán.
Cinical es un trío mendocino formado en 1998 que tiene dos producciones donde ha estado involucrado Rodrigo Contreras, de Criminal, como productor. Han tocado en Santiago anteriormente, pero al menos para mí, la banda me es completamente nueva. Ellos se encargaron de abrir el show y estuvieron arriba del escenario casi una hora mostrando su poder sónico con un volumen quizás un poco demasiado alto. Ni Ratzinger, que vino después, o Criminal, sonaron tan fuerte. De todas maneras lograron ganarse al público chileno y hacerse respetar, especialmente después de que el vocalista increpara a uno de los pocos que aún quedan en el medio que gustan de lanzar escupitajos al escenario. Pero lo más notable vino casi al final, cuando preguntaron a los concurrentes si les gustaba Fear Factory y si había alguien que se animara a subir al escenario para cantar una canción. Y se subió un compadre que lo hizo bastante bien. No sé si eso estaba arreglado o no, pero de todas maneras fue simpático y le dio al show mayor realce. Yo no había escuchado nunca nada de esta banda, pero creo que hacen un metal con posibilidades de proyección internacional, crudo y moderno. Lo único que empañó la presentación fue el volumen tan alto que saturaba las canciones y torturaba los tímpanos.

La presentación de Ratzinger fue también para mí algo nuevo. Nunca antes había escuchado hablar de esta banda de nombre tan particular, pero investigando supe que ya habían tocado con Cinical en un festival metalero que se hizo en Mendoza en abril. La banda también es un trío y hacen un metal moderno cargado de temáticas relacionadas con política internacional. El lienzo que mostraba a una de la Torres Gemelas con un avión a punto de estrellarse, más la aparición en escena con pasa montañas dejaba en claro que los tipos tenían un mensaje absolutamente actual y vigente sobre nuestros convulsionados tiempos. Y entre las canciones, su vocalista, que además era uno de los organizadores del evento, trataba de animar al público que lamentablemente los recibió con algo de frialdad. Desde luego, manteniéndose respetuoso, pero sin realmente vacilar la música, propuesta que en algunas partes se asemejaba al estilo de Criminal.

Criminal, banda que continúa siendo liderada por sus fundadores Anton Reisenegger y Rodrigo Contreras, llegaba para presentar su nuevo álbum "Sicario", quinta placa de estudio y trabajo que ha sido recibido muy positivamente por la prensa especializada. Incluso fue elegido uno de los mejores álbumes del 2005 por Terrorizer, afamada publicación metalera. Y aunque la placa fue grabada con el bajista clásico, Juan Francisco Cueto, el ya no es parte del line-up siendo reemplazado por Staff Glover, bajista que ya había participado con Criminal anteriormente. No me convenció mucho Glover, que estaba muy estático arriba del escenario, pero por otro lado, Zac O´Neil le daba a la batería como un verdadero demonio, demostrando ser un excelente aporte.
Y empezando con "Rise and Fall", del nuevo disco, el cuarteto se paseó por su discografía tocando canciones de todos los álbumes, especialmente del último, del cuál también tocaron "Walking Dead", "The Root of All Evil" y "The Land God Forgot" y del primero, el grandioso Victimized. De lo que no tocaron nada fue de la clásica banda Pentagram, tal como había prometido Anton en la conferencia de prensa. Y se entiende. Con ya cinco álbumes de estudio hay suficiente material como para abocarse exclusivamente a los temas de Criminal sin tener que repasar las míticas canciones de la ex banda de Anton. De todas maneras, quizás en otra oportunidad toquen algunas de esas canciones, aunque sea para la pura buena onda.

La presentación estuvo buena, con el sonido perfecto, no tan abrumador como Cinical, sino que justo en el punto de inflexión, lamentándose solamente dos oportunidades en que hubo un relleno mientras se arreglaba, al parecer, un problema con la batería. Pero aparte de eso el show estuvo a la altura de la banda, escuchándose claramente cada uno de los instrumentos y desatándose la mejor respuesta en el público (unos 1200 metaleros) con los clásicos "Self Destruction", "New Disorder" y "Scapegoat".

He visto a Criminal innumerables veces y esta vez volví a quedar gratamente sorprendido por el nivel que ha alcanzado la banda. La guinda de la torta hubiera sido algo de pirotecnia como esa vez que les abrió nada menos que Napalm Death en el Victor Jara (ex Estadio Chile), pero aún sin eso el show fue contundente, a pesar de que no hubiese estado mal que durara un par de temas más.
P.D. : ¡Menos mal que al final Anton no lanzó su lata de cerveza con más fuerza porque estuvo muy cerca de darle a la mesa de sonido! Por suerte no pasó nada.

jueves, abril 20, 2006

Destruction en Chile

Destruction - Nuclear
Miércoles 19 de abril de 2006
Teatro Novedades. 20:00 horas
Al igual que los otros titanes del thrash alemán, Kreator, Destruction ha visitado Chile cuatro veces. Esta vez, como cabezas de cartel, razón por la cual, me imagino, pudieron darse el lujo de tocar no menos de una hora y cuarenta minutos en la que ha sido la presentación más extensa de los germanos por estos lares. Lástima que no se hizo el show prometido para Concepción, nuevamente siendo defraudados leales thrashers, muchos de los cuales no pueden venir a Santiago de un día para otro. Pero bueno, cancelaciones han ocurrido ya con anterioridad con demasiada frecuencia. Y es una lata.

Nuclear partió el asunto anoche con su thrash al más puro estilo Dark Angel, Forbidden, Destruction, todo mezclado. Esas bandas se me vinieron a la mente inmediatamente. Y me quedó claro que la intención de la banda no es hacer nada nuevo, pero sí rendir tributo al siempre poderoso thrash metal que hoy por hoy vive opacado por las nuevas tendencias más extremas. Pero para los que vivimos la época del thrash, nunca está demás remembrar aquellos gloriosos años, y Nuclear (Destruction también) sin lugar a dudas fue como una vuelta al pasado, a esos recitales del Manuel Plaza, a toda esa onda, cuando nadie se imaginaba que iba a llegar el día en que bajaríamos música por Internet. ¡Otros tiempos! Y aquí viene lo curioso del asunto. ¿Dónde estaban los thrashers de antaño? Yo vi unos cuantos, pero pocos, porque el grueso del público estaba entre los trece y los veinte y algo. Quizás maduraron y yo no lo hice. Jajaja. ¿Podrá esta nueva camada de metaleros resucitar el thrash? Quien sabe. Pero filo, analizar sociologicamente el metal da para mucho y no es la finalidad ahora.

Destruction partió su asalto lamentablemente sin sonar muy bien, arreglándose el sonido en el camino, aunque encontré que el volumen no estaba muy alto, como que le faltaba más power al asunto. Aquello pareció no importarle mucho al público, unas trescientas personas, porque pronto comenzaron los mosh en la cancha, de esos mosh que no veía hace rato. Y uno tras uno la banda lanzó a la parrilla sus eternos clásicos, como “Eternal Ban”, “Confused Mind” y “Life Without Sense”, muy de vez en cuando tocando temas más actuales, como “Metal Discharge” y “Desecrators of the New Age”, del disco Metal Discharge, que igual no calentaron mucho. Y del último, Inventor of Evil, no escuchamos gran cosa, ya que casi todo se enfocó en los clásicos, esos clásicos eternos. ¡Puta si yo escuchaba el Infernal Overkill el 85 en mi personal estéreo! De ese disco tocaron “Invincible Force”, “Tormentor”, el genial instrumental “Thrash Attack” y la canción favorita de los fans, la que no puede faltar, por supuesto, ¡”Bestial Invasion”! Cada uno de esos cortes logró la más fervorosa recepción, lo que demuestra que a pesar de sus años siguen manteniendo intacta su fuerza vital. Definitivamente Classic Thrash. Y hubo más, ¿pero para qué nombrar todas las canciones?

La única lata, y me ha pasado siempre con los shows de Destruction, es lo siguiente. Las viejas canciones originalmente vienen grabadas con dos guitarras, aunque Mike Sifringer las haya grabado todas, entonces cuando toca los solos se pierde el poder de la guitarra rítmica, que desaparece, haciendo que se pierda el hilo que mantiene a las canciones con la estructura original. Chequeen el disco Live Without Sense y me van a cachar. Allí la banda toca a dos guitarras en vivo.

Aparte de lo último, no tengo quejas sobre el show, pero quiero decirles lo que dijo Schmier en una de sus intervenciones, por si alguien entendió lo contrario. En una parte dijo: “cuando empezamos por allá en el 84 nunca se nos pasó por la mente que iríamos a tocar a Chile, pero ya es nuestra cuarta vez aquí. Cuando empezamos con esto la gente nos tiraba mierda y nos decía que el heavy metal no tenía futuro, que era una mierda de música, pero miren, han pasado más de veinte años y aquí estamos pasándolo la raja.” Quise comentarles eso porque pienso que refleja mucho el espíritu de la banda y porque seguramente todos nosotros en algún momento de nuestras vidas hemos tenido gente que nos ha dicho que estamos mal, que nuestra parada esta mal, que estamos equivocados. Así que ya saben, hay que mantenerse fiel con las cosas en las que uno cree. Thrash ´Till Death, por supuesto.

jueves, abril 13, 2006

Bitterdusk - Mar de Grises

Miércoles 12 de abril de 2006
La Batuta.
Si revisan el resto de recitales que comento en este blog apropiadamente llamado "Recitales en Chile" se darán cuenta de tres cosas: 1. Que al menos un recital no fue en Chile, 2. Que la gama de recitales es bien variado y que no todos son de bandas metaleras (considérenme ecléctico) y 3. Que no hay comentarios sobre recitales exclusivamente de bandas chilenas. Con respecto al punto 3 eso ha de cambiar hoy, con la recensión de las presentaciones ofrecidas anoche de dos bandas que están dando que hablar dentro del Doom tanto nacional como foráneo, en especial Mar de Grises. Y si antes no había comentado sobre bandas locales era básicamente porque no me había decidido hacerlo, porque simplemente no se me había ocurrido y por la dificultad inherente imbuida en el proceso de calificar trabajos de compatriotas y de gente que uno incluso conoce y con la cual se ha compartido en momentos de distensión, llámese carrete. Pretenderé, como es mi meta última, ser absolutamente objetivo dentro de la obvia subjetividad de la apreciación músical. Vamos al asunto.

Anoche entré a La Batuta momentos después de que Bitterdusk comenzara su presentación a eso de las once de la noche. No había visto a esta banda antes, ni siquiera cuando telonearon a Moonspell. Me perdí eso. En fin. Lo primero que me llamó la atención, aparte del enrejado que circunda el escenario, me imagino, para resguardo de los equipos, fue el excelente sonido. Definitivamente La Batuta la lleva en este aspecto, haciendo que prácticamente sea inadmisible sonar mal para cualquier banda. Lo segundo fue que a pesar de ser concocidos por tocar "Doom" o "Gothic Metal", yo encontré que la banda tenía una onda inspirada igualmente de actos más rockeros y stoner, onda Queens of the Stone Age, por supuesto matizado con el feeling doom. Porque Bitterdusk no es para nada tan deprimente o maliciosamente oscura como otras agrupaciones. Claro, las partes lentas son dolidas y sentidas, pero cuando la banda rockea, rockea de verdad, generándose en esta ambivalencia uno de los mayores atractivos del grupo. Al verlos y escucharlos ciertamente se me venían a la mente clásicos nombres como Paradise Lost, Anathema, Katatonia y My Dying Bride, cado uno aportanto la influencia correspondiente, pero la mezcla de temas cantados tanto en español como inglés le da un sello distintivo, al igual que la voz de su vocalista, atípica dentro del doom. Buen show, buen sonido y en la hora que la banda tocó dejó una buena impresión en todos los "doomers" congregados.

Había mucha expectación por ver a Mar de Grises. Después del exitoso tour europeo que les permitió hacerse conocidos en tierras tan lejanas, la excelente respuesta del underground mundial por el debut editado por Firebox Records, The Tatterdemalion Express, y la salida del vocalista y tecladista original Marcelo Rodriguez, era natural que la hubiera, en especial en relación a lo último. Y anoche la banda aprovechó para presentar a los nuevos integrantes tanto en voces como teclados.

Lo que más me llamó la atención fue la voz más brutal y desgarrada del nuevo vocalista. Indudablemente con un estilo más pesado que su antecesor, lo que hacía que las canciones cobraran mayor peso, o al menos sonaran distintas, más death metal. Y en la canción nueva "Summon Me" se notó claramente un mayor protagonismo vocal. Recordemos que Mar de Grises es incuestionablemente instrumental en muchos pasajes, siendo las voces un elemento importante, pero que puede estar ausente por varios minutos mientras la banda recrea sus desolados parajes sónicos atmosféricos y ambientales; uno de sus sellos distintivos. En todo caso, anoche el nuevo vocalista no escatimó esfuerzos por demostrar que su inclusión ha sido, desde luego, acertada. En relación al nuevo tecladista, me pareció que cumplió con creces con su tarea, para nada menor, porque esta banda depende bastante de los teclados para generar toda esa onda mística y desolada tan propia del Doom.

Otra cosa interesante fue el juego multimedia, ahí con el fondo recreando visiones ad-hoc a la música. Esto, junto con el buen sonido y la buena acústica, hacían que en los momentos más ambientales uno realmente entrara como a volarse con el asunto. Pensaba en Shape of Despair como influencia obvia, y Anathema se me venía a la mente en las partes más aguerridas, pero del Anathema época The Silent Enigma. Pero lo que sí encontré realmente innovador, al menos en Doom, fue la inclusión de cacofonías en la canción "To See Saturn Fall", al más frenético estilo del músico clásico Karl Heinz Stockhausen, aunque Stockhausen no usaba guitarras.

Aparte de los temas ya mencionados, no faltaron "Storm", "Recklessness", "El Otro" y "For An Eternity", completando así la presentación de escasos seis temas, lo que no dice nada con respecto a la duración del recital, porque Mar de Grises no es una banda para gente impaciente acostumbrada a las canciones de menos de cuatro minutos. Y esto es lo más interesante de esta banda, la capacidad única que tiene de poder extenderse hasta por diez minutos sin aburrir a su público. Destacable.