domingo, marzo 26, 2006

Deep Purple en Chile

Deep Purple – De Saloon
Sábado 25 de Marzo de 2006
Pista Atlética Estadio Nacional
20:00 hrs
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La tercera visita de Deep Purple a nuestro país cayó dentro de las tres noches de Cristal en Vivo, en las cuales hubo de todo, incluyendo el primer día bandas tributos a Rush, Pink Floyd y Queen. Y comprando un pack promocional de la cerveza en un supermercado se podía comprar la entrada a mitad de precio para cualquiera de las noches. Nada mal.

Mi razón de peso para acudir a este recital fue más que nada como para sacarme el empacho por no haber asistido las dos veces anteriores, porque, seré sincero, estoy algo cansado ya de tantos clásicos y de bandas que no mueren nunca. En fin. La primera visita de la banda fue en Febrero de 1997. El recital fue en el Estadio Santa Laura. Y aunque yo tenía mi entrada no pude entrar debido a graves problemas de organización que dejaron a muchos afuera. El nefasto broche de oro fue la caída de la torre de sonido al comienzo del show, que dejó varios heridos. La noticia recorrió el mundo. La banda tocó igual, aunque con sonido muy deficiente según supe. La segunda visita fue hace un par de años y allí no fui porque simplemente no me interesé, así que aproveché esta tercera vez para ver a los legendarios Purple antes de que jubilen.

Llegué a la Pista Atlética muy justo en la hora. No vi a De Saloon. Y cuando apenas llevaba diez pasos dentro el show comenzó. “Pictures of Home” comenzaba el set, del insuperable Machine Head. Un clásico para entusiasmar a los más de quince mil espectadores que definitivamente no estaban allí para De Saloon. Ya al segundo corte las canciones no fueron muy conocidas, y aunque la gente disfrutaba del show no había gran ovación por cortes como “Wrong Man” o “Before Time Began”, ambas del último disco Rapture of the Deep, aparecido en Noviembre del 2005.

Recién en la segunda parte del show el espectáculo tomó vuelo, sin que faltaran las acrobacias en la guitarra de Steve Morse, que definitivamente reemplaza a Ritchie Blackmore con maestría y las de Don Airey, un tecladista tan o más excelso que Jon Lord y que a grabado con insignes nombres como Ozzy, Rainbow y otros. Pero fue cuando la banda se fue derechamente a los clásicos ultra conocidos que la fiesta se animó. No estuvieron todos, pero sí los inmortales temas del Machine Head: “Lazy”, “Space Truckin´”, “Highway Star” y la un millón de ves escuchada “Smoke on the Water”. Este último dio pie al primer y único bis. Deep volvió para tocar “Hush”, aquella memorable canción del primer álbum Shades of Deep Purple finalizando la velada con “Black Night”, aquella canción single que no aparece en ningún álbum de estudio oficial. Tampoco faltó “Perfect Strangers”, pero no tocaron “Child in Time” ni “Burn”. De seguro muchos las extrañaron.

En cuanto a la parte técnica, el sonido del espectáculo estuvo a la altura de la banda, aunque sin mucho volumen. Ni una falla. Todo absolutamente perfecto, aunque hacia la izquierda del escenario se producía gran eco por las murallas del polideportivo emplazado allí. Mucho mejor se escuchaba en cualquier parte menos allí. Ian Gillan cantó las canciones como si el tiempo no pasara, sorprendiéndome cuan parecido sonaba a los registros de estudio. Ya no tiene la chasca de antaño, pero canta excelente. Roger Glover se manejaba con el bajo como si nada. Ian Paice, que es el único miembro original que queda de la banda, demostró estar aún en forma, y en general la banda no se vio para nada obsoleta y sin fuerza. Es increíble pensar que en 2008 se cumplirán 40 años desde que la banda se formó, y allí está hoy en día con gran profesionalismo y una capacidad de convocatoria realmente increíble que abarca un amplio espectro de personas. Me llamó la atención que hubiesen tantos niños, muchos de ellos con sus padres, y en general mucha gente joven. Claro, también estaban los viejos rockeros, pero no eran mayoría. A mí me dio la impresión de que es precisamente la gente joven la que está revalorando a los clásicos y que los viejos a estas alturas ya están cansados de escuchar las mismas canciones de siempre. Es, en todo caso, muy entendible aquello.

No puedo comparar el show con las presentaciones anteriores, pero puedo decir que este recital fue lo que esperaba, o sea, sin grandes sorpresas y abocado a lo clásico. Y en sus casi dos horas no fue jamás electrizante, pero al menos yo ya me saqué el empacho.

lunes, marzo 20, 2006

Kreator en Chile 1992


Kreator en Chile ´92
Santiago
Estadio Chile (Actual Estadio Víctor Jara)
11 de Abril de 1992

Este fue el primer recital metalero de una banda influyente e importante dentro del metal. Antes había venido Vulcano, de Brasil, pero aquello no puede ser comparado con la visita de los alemanes, quienes luego vendrían tres veces más. Kreator en Chile en el 92 fue el puntapié inicial a una larga lista de visitas internacionales que no para hasta el día de hoy. Asistieron alrededor de cuatro mil personas, posiblemente más, y quienes estuvimos allí sabemos lo importante que fue el recital. No lo sabíamos en la época. Nadie lo sabía.

Recuerdo que las entradas las vendían en Rock Shop. Esta era una tienda de discos metaleros que estaba en el Paseo Las Palmas. Era uno de los pocos lugares donde se podían comprar discos vinilos o compacts, y ellos vendían las copias americanas o europeas que eran la raja. Y sí, eran caros, pero uno se desangraba juntando peso a peso los vueltos del pan y al final los discos salían. Además, la tienda era el epicentro del poderoso movimiento thrash metal de mediados de los ochenta. Y aunque ya en el 92 el apogeo había pasado, algunos metaleros y thrashers seguían juntándose en Las Palmas a intercambiar discos con otros de similares gustos musicales al igual que en años anteriores. Ya nada de eso existe desde hace bastante tiempo. En esa época no había Internet, no había celulares, la música se conseguía y compartía a través de cassettes, a veces muy mal grabados, dentro de la red de amigos. Por suerte la Radio Tiempo 95.9 con Jorge Aedo tenían "Música a otro nivel" programa semanal de una hora donde tocaban discos completos de thrash. Uno los grababa religiosamente. Ahora todo el mundo o baja su música o la compra, pero el sentimiento de tribu claramente ya no existe. Ahora intercambiamos mp3 y todo el mundo tiene acceso a todo. Mucha información, aunque me atrevo decir que cada vez hay menos feeling.

El día que compré la entrada llegué a Rock Shop, pasé las lucas y me pidieron mis datos, anotando en un libro mi nombre, apellido y rut. Todo el mundo fichado. ¿Que onda? me decía a mi mismo. Como era primera vez que se hacía un recital de la envergadura de Kreator me imagino que la gente organizadora tenía sus muy fundados miedos de que quedara la cagada (como eventualmente pasó) y por eso el fichaje. Compré cancha a seis lucas. Creo que galería estaba a dos mil quinientos. Barato, incluso para la época.

Cuando llegó el día del evento, que casualmente fue el día después de mi cumpleaños, llegué a la Estación Unión Latino Americana del Metro para juntarme allí con un amigo. Mientras esperaba fui a ver que onda a las afueras del estadio y ya se veía mucha gente, algunos con pintas como sacados de Mad Max o The Road Warrior. Algunos tipos con cadenas, muñequeras con puntas, muchos thrashers con los pantalones rajados, las clásicas zapatillas blancas, la polera de Slayer. Yo fui con la también clásica chaqueta de mezclilla. Todo el mundo vestido para la ocasión.

No me acuerdo a que hora empezó el recital, tampoco si hubo atrasos, ni tampoco que canciones tocó Criminal, que tuvo el honor de telonear a los grandes Kreator. Lo que sí recuerdo es que cuando Mille Petrozza y compañía salieron al escenario quedó la cagada. La gente se volvió loca. Los mosh no tardaron, y por todos lados los chascones no dejaban de cabecear. En la cancha se movía un mar de gente y se hacía difícil avanzar hasta las cercanías del escenario. Al final yo y mi amigo decidimos quedarnos atrás y ver el show y la cagada que empezaba a tejerse adelante. De repente se rompe la línea de seguridad. Unos tipos empiezan a encaramarse por los costados del proscenio. Al rato hay gente arriba del escenario. Un tipo se sube, le da un beso en la mejilla a Petrozza y luego hace un stage-diving. De a poco el escenario se empieza a atestar de gente. Hay gente al frente y a los lados. Estamos hablando de una veintena o más de sujetos. A los músicos ahora se les ve sólo la cabeza. El juego de luces está bueno. El show sigue. No recuerdo el setlist. Pero sí que tocaron "Pleasure to Kill". Gran tema. Abajo la gente sigue saltando y sigue mosheando frenéticamente. Los de la cancha ya no estamos viendo mucho de nada. Un idiota toma un palo y lo lanza hacia los músicos. Mille agacha la cabeza y se salva del garrotazo. El show no puede seguir. Las condiciones no están dadas para que se garantice la seguridad. Es absolutamente entendible. Se prenden las luces. El show terminó. Duró alrededor de veinticinco minutos. Parece que UCV Televisión lo grabó. Hay que irse para la casa o a la schopería más cercana a comentar el recital.

No recuerdo haber salido triste o enojado por la presentación del show, a pesar de su extremadamente corta duración. Claramente no había sido lo que uno esperaba, pero era el primer show thrash internacional y podía pasar cualquier cosa. Uno como que asumía aquello y se conformaba. Además, que diablos se podía hacer. Nada. Y hay que situarse en la época. Como primer recital thrash importante las expectativas estaban muy altas. No sólo fue al show cada uno de los metaleros de corazón sino que un montón de otra gente que más que ir a ver un espectáculo fue a dejar la cagada, literalmente. Se trataba de algo nuevo y no faltaron los curiosos ajenos a la movida metalera que pensaron que ir sería "cool". Claro que hay que comprender que Chile estaba recién saliendo de la represión y había mucha de ella todavía contenida. Ver a una banda como Kreator era desde luego una válvula de escape no sólo para metaleros sino que para cada espíritu oprimido con tantos años de dictadura. Aquella descarga fue exagerada, ya que hizo que el show se detuviera, pero también es cierto que nunca más se volvió a ver en Chile un recital tan chacal ni tan peligroso.

Van a ser catorce años de aquel recital. El tiempo pasa para todos. Kreator sigue tocando, sigue sacando álbumes. Desde el 92 he ido a muchos recitales, comentado varios, pero este será por siempre uno de los más significativos al menos para mí. Estoy seguro que para muchos también.

¿Alguien tiene el setlist?

viernes, marzo 10, 2006

Judas Priest en Chile

JUDAS PRIEST - WHITESNAKE - RATA BLANCA
Festival Monsters of Rock
Martes 13 de Septiembre de 2005. 19:30 horas
Pista Atlética Estadio Nacional
CIE Producciones
Por fin el anhelo de muchos -me incluyo- se hizo realidad. Finalmente Judas Priest tocaría en vivo para sus miles de fans aquí en Chile. Definitivamente, no se trataba de un recital más, sino de algo de mucho mayor alcance de lo que se podría sospechar a primera vista. En mi caso particular, la cita con Judas era algo que no me hubiera perdido por nada del mundo. Primero, porque nunca antes había visto a Judas y segundo porque se trataba de una banda crucial para mí. El álbum de 1984 "Defenders of the Faith" fue uno de los primeros vinilos que compré. Marcó mis gustos musicales de ahí en adelante, convirtiéndome en un acérrimo amante del metal. Entenderán entonces que ir a ver a Judas no era algo para tomarse a la ligera. No podía faltar. Y seré muy sincero con ustedes, pero lo cierto es que no estaba ni siquiera un poco interesado por las presentaciones de Rata Blanca y Whitesnake. A Rata Blanca ya la había visto unas cinco veces anteriormente, y Whitesnake no despertaba en mí ni el más mínimo interés ya que su hard rock glam nunca ha sido algo que me vuelva loco. Quizás, en otro contexto, no al lado de Judas Priest, mi apreciación hubiera sido otra, porque nadie puede negar que Rata Blanca y Whitesnake son excelentes bandas, pero el interés, sin duda, y creo hablar por muchos, estaba puesto en los legendarios Judas.

Rata Blanca abrió el show mostrando su talento en tan sólo unos cuarenta minutos. Tal como dijo su vocalista Adrian Barilari, no había tiempo para más, por tanto poco o nada iban a mostrar de su álbum 2005, La Llave de la Puerta Secreta. Como era de esperar, los momentos álgidos de la algo tibia presentación fueron a la par con las canciones "La Leyenda del Hada y el Mago", "Haz tu Jugada", ambas del disco Magos, Espadas y Rosas y "Highway Star", cover de Deep Purple.

Whitesnake tocó un poco más que Rata Blanca, extendiéndose como una hora. Su presentación estuvo mejor que la de Rata, y podemos decir sin temor a equivocarnos que la serpiente blanca se comió al ratón blanco.

David Coverdale y compañía desempolvaron viejos pero inmortales clásicos, incluyendo el cover de Deep Purple "Burn", que empezó la presentación. Buena cosa que Judas no hizo ningún cover de los Purple. Por supuesto que tampoco podían faltar "Still of the Night", "Here I go Again", y la súper melosa, súper pop, sugar coated, "Is This Love", canciones que lograron una buena respuesta del público, pero que no encajaban para nada con lo que pronto ascendería desde los abismos del infierno. (Algo de poesía metalera, jajaja) Ciertamente un preludio demasiado "pop" para esperar al Dios del Metal, Rob Halford. ¿Autoproclamado? Si hubiera sido por mí, y rara vez sucede que las cosas se hagan a mi pinta, hubiera puesto a Saxon, banda que definitivamente es más metal que Whitesnake y también un "Monstruo del Rock". Lo mejor de la presentación de Whitesnake fue "Crying in the Rain".

A eso de las diez de la noche apareció lo que la mayoría de los cerca de quince mil espectadores esperaba ansiosamente ver, Judas Priest en vivo, con su formación casi clásica. Digo "clásica" porque el baterista Dave Holland, quien grabó grandes clásicos de la banda, ya no está, siendo su reemplazante desde el álbum Painkiller, Scott Travis. Un más que digno y competente sucesor. Dave, por ahora, está con problemas con la ley debido a un lamentable hecho delictivo.

Así, Travis, K.K. Downing y Glen Tipton en las guitarras, Ian Hill en bajo y Rob Halford de vuelta en las voces, irrumpieron en escena comenzando con "Electric Eye" en medio de la expectación colectiva de una masa sumida en la locura. Allí estaban, por fin, como si los años nunca hubiesen pasado, los míticos Judas Priest. Verdaderamente un emocionante momento histórico difícil de borrar. "Metal Gods" prosiguió en la senda de clásicos, seguido de "Riding on the Wind", "Touch ef Evil" -no tan clásica- y la inevitable, y posiblemente insufrible "Breaking the Law". Aquella, la canción más universalmente conocida de Judas Priest, que aunque a muchos gusta, a otros tantos aburre debido a su sobre exposición.

Pero no todo fue recuerdos de momentos de añoranza ¡cuando éramos unos imberbes jóvenes ilusos llenos de ilusiones! Sin miedo, y como queriendo decir:"Nosotros somos una banda vigente y no vivimos exclusivamente del pasado" Priest lanzó a la parrilla cuatro canciones de su nuevo álbum Angel of Retribution. Estas fueron "Judas is Rising", "Deal With the Devil", "Revolution" y "Hellrider", canciones que lograron captar la atención del público tanto como las clásicas aunque el peak sin lugar a dudas fue cuando se escuchó "Painkiller", generando el desorden colectivo. Los momentos más pausados, pero no menos intensos, vinieron de la mano del cover de Joan Baez "Diamonds and Rust", de "Beyond the Realms of Death" y de "Victim of Changes". Los momentos más comerciales se vivieron con "I´m a Rocker" y "Turbo Lover". Las otras canciones que escuchamos fueron: "Hell Bent for Leather", "Living After Midnight" y "You´ve Got Another Thing Comin´". Esta última terminó las casi dos horas de show.

Lo mejor de todo fue que el sonido estuvo espectacular, al igual que la escenografía. Ni la moto Harley-Davidson faltó. Aquello fue un gesto importante puesto que demostraba que el show presentado no difería de los hechos en otras latitudes. Y en cuanto a la interpretación de las canciones, ¡qué puedo decir!, simplemente que fue una demostración excelsa de que para estos músicos las canciones son ya parte de ellos mismos. Los solos de guitarra, tan importantes en Judas, sonaron con convicción y con tal soltura que parecían fáciles. Difícil resulta encontrar puntos débiles en la presentación, aunque siendo estrictos, habría que confesar que Rob Halford, a pesar de cantar bien, ya no tiene el registro de antaño, cuando alcanzaba notas altas como si nada. Y claro, además, faltaron canciones memorables, muchas, pero si Judas tocara todos sus grandes himnos tendrían show para unas cuatro horas. A más de alguno le quedó la bala pasada por no haber disfrutado de ninguna canción de álbum Defenders of the Faith. "Freewheel Burning" faltó, que duda hay de aquello, ya que la pequeña cuota de brutalidad y agresión sónica desplegada en "Painkiller" merecía sus réplicas, como lo hubiera sido "Ram it Down" también. Y que decir de "Screaming for Vengeance", "Jawbreaker", "Tyrant", "Sinner" o "Exciter". Podríamos seguir.

De todas maneras el setlist estuvo bueno, repasando la historia de la banda emblema del heavy metal brillantemente y, para ser primera y posiblemente última en que se presente en Chile, no creo valga la pena someter a juicio lo que fue una presentación excelente.

Absolutamente, uno de los mejores recitales que he visto. We are Defenders of the faith!!!!!!

viernes, marzo 03, 2006

Sodom y Nuclear Assault en Sao Paulo, Brasil.

Sodom - Nuclear Assault
Domingo 20 de Febrero de 2005
Direct TV Music Hall, Sao Paulo, Brasil
Tumba Productions

Las fechas del tour sudamericano de Sodom incluyeron las ciudades brasileras de Brasilia, Belo Horizonte, Sao Paulo y Porto Alegre. Luego vendrían las fechas de Lima, Perú, y Bogotá, Colombia. Nuclear Assault acompañaría a Sodom en esta gira solamente por tres fechas, todas dentro de Brasil. El show de Sao Paulo era la última donde estas dos grandes bandas del thrash harían de las suyas. Y como lamentablemente este tour no incluyó a Chile, la cita del día 20 era la última para pillar a Nuclear tocando "relativamente" cerca. Quizás la última oportunidad para poder ver a la banda alguna vez. ¿Cómo no sacrificarse e ir a ver a los cabros? Yo, que soy tan sacrificado, hice acto de fe metalera y me lancé en la aventura de ir a Sao Paulo para poder hacer una nota del evento y ojala lograr una entrevista. Esto último no se pudo concretar, pero pude al menos sacar algunas fotos no sólo del show sino que de algunos miembros de Nuclear también. Era tercera vez que la banda gringa pisaba tierra brasilera, y la segunda para los alemanes. ¡Había que estar ahí!

Primera Parte: ¿Por qué no?

En un ataque de locura, y aprovechando varias situaciones favorables que se dieron al mismo tiempo, como el estar de vacaciones al momento de la gira, y el de disponer de algunos ahorritos que estaban destinados a cosas superfluas y banales como una casa y un auto, es que decidí invertir mi plata en algo realmente importante, como ir a ver a Nuclear Assault. ¡Hay que tener las prioridades en orden! En fin, rompí el chanchito y partí a Brasil a verlos. ¿Y Sodom? Mmmm. Después del lamentable show que presentaron años atrás en el Gimnasio Nataniel, donde también tocaron Broken Hope y las bandas chilenas Execrator, Sadism y Santoad, no tenía grandes expectativas para con Sodom. ¡Cuánto estaba equivocado! El show de ellos estuvo espectacular. Pero ya les contaré.

Todos los que alguna vez se han aventurado en un viaje a otro país saben que hay un montón de cosas que considerar ya que no se trata de una travesía a la vuelta de la esquina. Que el pasaje, que el Rut, que la Visa (para ir a Brasil no se necesita), que el equipaje, que la cámara, que el hotel, que los gastos, etc, etc, etc. Pero es latero hablar de esas cosas por tanto no voy a entrar en detalles, ya que mi intención es hacer de esta nota algo entretenido. Por otro lado está la experiencia de conocer lugares, caras y situaciones que posiblemente nunca más se volverán a repetir. Créanme que fue espectacular haber tenido la posibilidad de ver a Nuclear y Sodom en Brazil, y la experiencia da para mucho más que un comentario absolutamente concentrado en la presentación de las bandas. Claro, voy a eso en seguida. Pero es natural que muchos se pregunten: ¿Y cómo son los metaleros en Brasil? ¿Y son tan dedicados como acá? ¿Y cómo es el carrete? ¿Y cómo es un show allá? Es natural que uno haga comparaciones. Y yo se las comentaré. Pero como dijo Jack the Ripper, vamos por parte.

Segunda Parte: El esperado y ansiado recital

Se suponía que las puertas del recinto se iban a abrir a las seis de la tarde, que telonearía una banda local a las siete, que Nuclear saldría a las ocho, Sodom a las nueve, y que más o menos a las diez y media ya todo sería historia. No fue así. no tocó ninguna banda local, las puertas se abrieron como a las ocho, Nuclear subió a escena un cuarto para las diez, Sodom, una hora y media después, terminando todo cerca de la medianoche. Los que estábamos allí tuvimos que esperar bastante, pero la espera se hacía alegre gracias a unos carritos que pasaban ofreciendo cosas para comer y todo tipo de bebidas alcohólicas. Las cervezas iban y venían y nadie reclamaba nada. Digamos que había toda una onda fuera del recinto. Los viejos thrashers de los ochenta se congregaban y todo era muy ameno.

Por fin sale en escena Nuclear Assault. La banda viene con su formación clásica, excepto por el guitarrista Erik Burke, quien a la vez reemplazaba al miembro fundador Anthony Bramante. Allí estaba John Connelly en voz y guitarra, el famoso Dan Lilker en el bajo (Anthrax, Brutal Truth, S.O.D.) y Glenn Evans en la batería.

Se escuchan los primeros acordes de "Sin", excelente canción del álbum debut Game Over, pero sin la intro "Live, Suffer, Die" (buen título ese). Comienza el mosh, comienza el desorden... de pronto pareciera que estamos de vuelta a la época del Combat Tour. Sin duda Nuclear se iba a la segura, los viejos clásicos no podían faltar.

Momento Top. Luego de un par de temas John Connelly se lanza desde el escenario con guitarra y todo. Estamos en el tema "Butt Fuck" (¡¡¡¡¡otro excelente título de canción!!!!!). La respuesta del público no se hace esperar. Más mosh, más desorden.

Otras canciones muy memorables y que tuvieron la más cálida recepción de parte de los más o menos mil quinientos fans, fueron los temas del grandioso álbum Handle With Care: "New Song", "F*(Wake Up)" y "Critical Mass". Este último terminó la presentación, que, lamentablemente, no tuvo ni siquiera un mísero bis. Nuclear llegó, tocó y se fue. Yo quedé con gusto a poco, y supongo que muchos otros metaleros quedaron con las ganas. Por suerte tampoco faltaron algunos de esos temas cortos, demenciales y muy chistosos que siempre caracterizaron a la legendaria banda thrashera. Del disco Game Over se escuchó "My America", para proseguir con con el clásico de clásicos "Hang the Pope" (Cuelguen al Papa), canción que Lilker introdujo diciendo: "Esta canción es sobre un catholic motherfucker". Parece que a Lilker no le gusta el Papa. Jajajajajajaja.
Si luego de ese gran corte hubiese venido "Mother´s Day" hubiese sido genial, mas Nuclear optó por "Lesbians" (Otro notable título de canción). Como broche de oro "Brainwashed" también se hizo presente. Y eso sería más o menos todo. Hubo unos cuantos temas más que no causaron gran conmoción, ninguno de ellos realmente memorable.

¿Se extrañaron algunas canciones? Por supuesto. Faltaron los clásicos "Stranded in Hell", "Brain Death", "Inherited Hell" y "Emergency". Al menos yo extrañe esas canciones. Y vaya que sí pudieron haberlas tocado porque no digamos que Nuclear se caracteriza por tener canciones largas. Con quince minutos más de show hubieran podido dejar al mundo enteramente satisfecho. Yo, claro, me saqué el empacho de ver a esta legendaria banda, pero dejando de lado el sesgo emocional, tengo que confesar que quedé con gusto a poco. Por otro lado, la puesta en escena, el sonido, y la buena onda de los músicos compensaron en algo lo extremadamente corta que fue la presentación. Menos de una hora. Quizás para la próxima. No creo.

De pronto se encienden las luces. Tiempo para ir al baño, tomarse una chela más, o qué se yo. Yo aproveché para cambiar el rollo a la cámara fotográfica. Sí, leyeron bien. rollo de foto. Quise comprarme una digital, pero para no quedar en la calle opté por una cámara más barata. En fin.

Como les había mencionado anteriormente, no estaba muy emocionado por ver a Sodom. De hecho la razón principal de mi viaje a Sao Paulo era ver a Nuclear Assault para después volver a Chile y sacarle pica a mis amigos. Jajajajaja. (Broma). Cumplida la misión, Sodom era para mí un mero trámite. Al final me quedó gustando mucho más la presentación de la banda germana. ¡¡¡Es que estuvo excelente!!!

Sodom se presentaba con el siempre presente Tom Angelripper (también conocido como Tom Such) en voz y bajo, Bernemann, así a secas, en guitarra y Bobby Schottkowski en batería. Esta formación es la misma que viene mostrando la banda desde el disco de 1997, Till Death do us Unite.

Al igual que Nuclear, Sodom mostró lo más clásico de su repertorio, aunque, como no, faltaron canciones que creo jamás podré ver en vivo, como "Nuclear Winter", "Persecution Mania", "Christ Passion" o "Agent Orange". Pero bueno, como dice mi abuelita: "Dios no quiso". Puede ser, porque parece que a Dios no le gusta el metal.

Sodom comenzó su descarga atronadora y despiadada con "Among the Wicked Cong" del disco M-16 para luego pasar derechamente a lo clásico, exhumando viejos cadáveres musicales, como "Outbreak of Evil", clásica canción del EP que comenzó la malévola carrera ascendente de Sodom por allá en el 84, el grandioso In the Sign of Evil. Suena como el forro, pero para los que lo escuchamos en su época, un clásico.

De ahí vinieron, entre otras, las canciones "The Saw is the Law", "Napalm in the Morning"; también del M-16, "Blasphemer", "Sodomy and Lust", "Sodomized", "Remember the Fallen", "Eat Me", "Witching Metal", "Augebombt" y "Bombenhagel". Esta última, única canción que se escuchó del disco Persecution Mania. Por supuesto que no podía faltar el clásico de Mötorhead, "Ace of Spades". Como gran cosa, se presentó un tema nuevo, "Nothing to Regret". Nada de especial.

Y aunque ese corte no fue memorable, hay que decir que el sonido en toda la presentación fue espectacular, sonando mucho mejor que la vez que Sodom tocó en Chile hace ya varios años atrás. Además, el show de Sao Paulo tuvo una puesta en escena mucho más violenta que la recordada en Chile. Por fin pude ver al Sodom que siempre tuve en la retina. Bueno, Tom Angelripper ya no sale al escenario con las pintas de antaño, pero la música sigue siendo tan destructiva como siempre y eso se agradece.

Hay que destacar el momento en que subió al escenario Frank Blackfire (también conocido como Frank Gosdzik) para las canciones "Remember the Fallen" y "Sodomy And Lust". Blackfire es considerado por muchos (me incluyo) no sólo como el mejor guitarrista que ha tenido Sodom, sino que también Kreator. Recuerden que allí fue a militar para "Coma of Souls". ¿Y qué andaba haciendo por esos lares? Indagando, supe de buena fuente que Frank se había ido a vivir a Sao Paulo luego de emigrar de Kreator y que se dedicaba a enseñar guitarra e inglés y alemán. Vive allí con su esposa. Por tanto, digamos que Frank jugaba de local y no tuvo problemas para acompañar en un par de temas a sus viejos compañeros.

Otro momento memorable fue cuando Dan Lilker subió al escenario para interpretar "Blasphemer". Eso estuvo muy entretenido.

A diferencia de Nuclear, Sodom sí hizo un bis, pero de todas maneras la presentación no fue muy larga. Y bueno, supongo que muchos como yo quedaron con las ganas de escuchar alguna canción favorita. ¿Qué pasó con "Incest"? ¡Vaya los nombres de las canciones! Pero bueno, igual estuvo buena la presentación. Buen sonido, buena onda, excelente interpretación de las canciones... y la siempre brutal sonoridad machacante, horrísona para el mainstream, de una banda que ha mantenido su estilo por más de veinte años.

Y eso fue el show. Si tuviera que ponerle una nota global del 1 al 7, le pondría un 5,5.

Tercera Parte: Lo extrarecitalero

Muchos de ustedes se estarán preguntando variadas cosas con respecto a la escena brasilera. Casi todo el mundo sabe que allá en Brasil hay una escena metalera muy saludable y que hay montones de bandas. Así es. Es por eso que me llamó la atención que no se desbordara el recinto Direct TV Music Hall. Allí cabían 2.500 almas del demonio. Ya les dije que llegaron como 1.500. De hecho la galería estaba prácticamente desocupada. Por suerte, los 1.500 asistentes, o almas del demonio, metían bastante bulla y se hacían notar, y eso le dio al espectáculo mayor realce.

Antes de entrar al recinto, poco a poco se fue armando toda una onda en las afueras. De repente llegaron dos vans de dos respectivas radios de rock. Y ambas con buena música, llenando así el ambiente con melodías ad-hoc. Los transeúntes ajenos a la celebración pasaban y seguían su camino. Cada uno en su onda. Pero lo que más llamó mi atención fue ver a unos carritos ambulantes que ofrecían amplia gama de licores, desde una simple cerveza hasta una rica caipiriña o un whisky. Allá se puede tomar en la calle lo que sea. Nada de andar escondiendo las chelas de los pacos. Me resultó muy raro no ver a la fuerza policial por ninguna parte. De repente llegaron, pero sólo para resguardar el orden, no para pesquisar. En el ambiente se sentía un espíritu más liberal, menos cohibido. Todo el mundo pasándola bien y nadie molestando a nadie.

Algunos compadres y algunas minas andaban con unas pintas que hacía remembrar la gloriosa era del thrash, con blue jeans rajados, las clásicas zapatillas blancas, la chaqueta de mezclilla llena de parches, y la clásica polera de Metallica o Slayer. Eso no lo veía hace rato. Yo me decía para mis adentros: "Estos compadres sí que se la creen".

Por esas cosas del destino andaba también en Brasil, Chris Dudeck, también conocido como "Witchhunter", el mismísimo baterista miembro fundador junto con Tom, de Sodom. Fue al show para ver a sus viejos colegas. Muy buena onda el compadre.

Y quién vacila más el metal o se vuelve más loco en los shows en vivo, ¿los brasileros o los chilenos? Yo no noté ninguna diferencia con respecto a la escena local, al menos en este punto. Harto mosh, una que otra pelea aislada, pero sin gran violencia, uno que otro compadre que bebió demasiado antes de entrar. O sea, igual que acá.

Hay mucho más que contar, pero por razones obvias no puedo contarles todos los detalles de este memorable evento. Espero al menos haberles dado una reseña útil de cómo fue lo que Chile se perdió. En una de esas, algún día Nuclear Assault visita Chile, ¡claro, de turistas!

Y eso sería. Espero hayan disfrutado del amplio reportaje. Que más puedo decir. Este será para mí uno de esos recitales que no se olvidarán nunca, como Kreator 92, Slayer 98 o Morbid 2004... y tantos otros.

Thanx to:

Edu, de Tumba Records por la entrada de invitación, a Karina de Century Media Brasil por datos de hoteles y de buenas playas cercanas a Sao Paulo, a Felipe Bode y André que me ayudaron a llegar al lugar del evento y me explicaron hartas cosas de la escena local, a Gustavo Reis (baterista de Funeratus) por la revista Lucifer Rising y el descuento en los compacts, a Priscilla Jarra de Mutilation Records, a Ana María Borqe por hacerme súper buena compañía arriba del avión en el viaje de ida. Suerte en Noruega. Y finalmente a Cátia Dillenburg (estaba buena la caipiriña en la playa) simplemente por ser rica. Gracias a todos por ser buena onda.

martes, febrero 28, 2006

A-ha en Chile (Festival de Viña del Mar)

A-Ha
Viernes 24 de Febrero de 2006
Quinta Vergara (Festival de Viña)
22:00 hrs.
A-ha es de esas bandas que generalmente son despachadas rápidamente por la crítica. La banda no es más que "Take on me", y "The Sun Always Shines on Tv". Eso dicen muchos. Ciertamente esas dos canciones (que tocaron en Viña, dicho sea de paso) son sus hits más representativos, ambos del disco debut Hunting High and Low, de 1985. Y sí, "Take on me" se toca en las radios ochenteras hasta el cansancio. Pero los que están familiarizados con la discografía de los noruegos saben que A-ha es mucho más. Con ocho discos de estudio, tres de ellos, precisamente los últimos, más alejados de la sensibilidad pop bailable de los comienzos, A-ha se empeña afanosamente en dejar en claro que son una buena banda de pop/rock. Y parte de ese empeño se vio reflejado en la presentación que dieron en Viña del Mar.

Pal Waaktaar, Magne Furuholmen y el vocalista Morten Harket, los tres miembros orginales de la banda, acompañados por tres músicos de soporte, empezaron el repertorio con "Celice", extraída de Analogue, álbum aparecido recién en el 2005. Aparte de dos temas más de ese álbum, el resto de la presentación de una hora y cuarto incluyó muchas de las canciones conocidas, como "Cry Wolf", "I Call Your Name", "Hunting High and Low", "Move to Memphis","The Living Daylights" (de la película de James Bond del mismo nombre y con la cual terminaron el show) además de los dos máximos hits ya mencionados, los cuales, para sorpresa de nadie, causaron la mayor efusión en el ecléctico y variopinto público. El repertorio claramente fue del agrado de la concurrencia, que coronó a la banda con una antorcha de plata, una de oro y una gaviota de plata. Nada de mal para la banda sensación de los ochenta que ya había visitado Chile en 1991.

Faltaron, eso sí, varias canciones conocidas, como "Touchy", "The Blood That Moves the Body", "You are the One" y "Train of Thoughts", entre otras. Esta última, mi tema favorito. Sin embargo, con lo que presentó el trío la gente quedó más que contenta. Me incluyo en la apreciación. Además el sonido acompañó bien al grupo, aunque se dijo en un medio que no había estado bueno y que no se le entendía la voz a Harket. Discrepo con esas apreciaciones. Yo escuché bien y eso que estaba en la galería. Considero que la banda sonó excelente, aunque la puesta en escena no fue demasiado eléctrica. Mas bien serios, poco se movían en el escenario, pero bueno, ese es el estilo de A-ha, y así, tal cual son, conquistaron a un público dividido entre sus fans y los de Chancho en Piedra, pasando por más de alguno que fue a ver a los mexicanos de Los Tigres del Norte.
Memorable concierto para un grupo que ha logrado mantenerse vigente a pesar de los siete años de relativa inactividad que vivieron en los noventa donde poco o nada se supo de ellos. Su vuelta el 2000 con Minor Earth Major Sky ha sido el comienzo de una segunda etapa de mayor madurez musical. Más aun, pueden, a la vez, convencer musicalmente como pocos de los exponentes de los ochenta, época de oro para el trío de las gélidas tierras de Noruega.

lunes, febrero 27, 2006

U2 en Chile

U2
Estadio Nacional
Domingo 26 de Febrero de 2006
No fui a etse recital. Hubiera ido si me hubiesen regalado una entrada. Sea como sea nunca he disfrutado de U2. Curioso, considerando que me guste tanto la música. Es raro porque al parecer a todo el mundo le gusta U2. No sé. No me gusta U2. No hay caso. Fueron unas 70.000 personas, dentro de las cuales no figuraba yo.
Aquí pueden ver lo que opino de U2:

Deicide en Chile

Deicide
22-02-2006
20:00 horas Teatro Novedades
Extratours

Con Deicide uno nunca sabe. Primero se cayó la presentación en Valparaíso, en El Huevo (allí tocó Vader el año pasado), que luego iba a ser en Quilpué, y finalmente en Valparaíso de nuevo. Al final no hubo show. Problemas con el alcalde, la municipalidad de Valpo., los afiches promocionales que mostraban a Jesús con un balazo en la frente (aunque yo postulo que en realidad era Don Ramón) y vaya a saber uno qué diablos, imposibilitaron la anhelada presentación de los siempre controversiales Deicide. Por suerte la fecha de Santiago no tuvo problemas.

A la hora que llegué al teatro alcancé a ver muy poco de Dethroner, a quienes ya había visto en Valparaíso junto con Vader, pero sí vi la presentación completa de Orategod, opacada por un sonido que no les hacía justicia. Sufrieron varios acoples, y a pesar de que hubo momentos en que no se entendía nada de lo que estaba pasando la banda logró salir a flote con su punzante y malévolo death metal.

A eso de las ocho y media salió en escena Deicide, con la misma formación del año pasado. Glen Benton, Steve Asheim, Jack Owen y Ralph Santolla. Glen apareció portando un cartel donde se leía claramente "U2 sucks and Bono is an asshole". No hay necesidad de traducir eso. Aquello, una clara alusión al recital del domingo que ofrecerá U2 en Chile, causó bastante risa en los asistentes. No sería la única muestra de antipatía de Benton hacia Bono. En la mitad del show empezó a lanzar una sarta de objeciones con respecto a Bono. Que era un fraude, que no le compraba su postura de chico bueno amante de las causas humanitarias, y esto y esto otro. Comparto su opinión, yo tampoco le compro a Bono. Showman de la caridad. Quiere salvar a Africa y sus entradas son sólo del alcance de privilegiados. En fin, ni ahí con U2. ¿Se imaginan a Benton y Bono cantando a dueto? Me imagino que no.

El show comenzó de la misma manera que el año pasado, con “Scars of the Crucifix”, y en la hora y algo que duró el show no faltaron los inevitables clásicos, de esos que todo el mundo quería escuchar. "Serpents of the Light", "Deicide", "Lunatic of God´s Creation", "Dead but Dreaming", etc. Pero fue con "Sacrificial Suicide" del excelente primer álbum homónimo, y con “Satan Spawn, The Caco-Daemon” del álbum Legion que se llegó al peak dentro de la turba enardecida. A diferencia del año pasado esta vez la banda sí hizo un bis. Volviendo en escena para terminar la presentación con "Kill the Cristian" y "Dead by Dawn".

Ciertamente más de alguno quedó con gusto a poco, aunque hay que dar gracias a Dios (jajajajajajaja) que bajo cualquier prisma esta presentación fue lejos mejor que la del Nataniel, lugar donde ni siquiera el silencio suena bien. Esta vez el sonido estuvo mejor, aunque lejos de ser excelente, habiendo momentos en que en realidad no se entendía nada del torbellino sónico puesto en escena. Creo que el volumen estaba un poco demasiado fuerte, ya que se saturaba a momentos y no se podía fácilmente reconocer un riff de guitarra de otro. De todas maneras, a pesar de los inconvenientes, esta vez Deicide estuvo más a la altura de su aura maligna, con un Glen Benton que no tuvo problemas para pasar de su a veces ininteligible voz gutural a los alaridos más agudos. Steve Asheim también destacó, y me da la impresión que los nuevos guitarristas están más compenetrados ya en la banda, con un Jack Owen extremadamente relajado y tocando como si no pescara nada de nada.

En general, el show estuvo bueno, definitivamente superior a la primera presentación hace menos de nueve meses atrás, pero más importante que todo, calmó la sed de death metal de muchos en un mes en que generalmente no hay presentaciones de esta índole.

Lo que si no me convence mucho es el hecho de que Deicide no esté generando nuevos clásicos y sus presentaciones, al menos en Chile, sean más evocaciones al pasado que al presente. Backstage la banda me contó que apenas terminen su gira volverán a sus casas para grabar el nuevo álbum. El álbum se va a llamar “The Stench of Redemption” del cual ya tienen canciones compuestas. Está fijado para Mayo de este año.

Gracias Janet Noctis (www.noxnoctis.cl) por prestar la casa para el carrete post Deicide y a Extratours por las credenciales.

lunes, diciembre 19, 2005

Epica en Chile (Primer show, Teatro Providencia)

Epica – Dawnfall
Viernes 16 de Diciembre de 2005
Teatro Providencia 20:30 hrs.
No supe hasta llegar al teatro que Epica iba a ser teloneada. Cuando entré los Dawnfall estaban en pleno, tocando el estilo ad-hoc, metal melódico con vocalista mujer. Sin lugar a dudas, un aperitivo que no habría de desentonar con el metal épico de, eh, bueno, Epica. Sí, porque Epica, tal como indica su nombre, es una banda épica de metal sinfónico en la línea de Nightwish, Tristania y After Forever. Formada a principios del año 2003 por el guitarrista y a veces cantante Mark Jansen, uno de los miembros fundadores de After Forever, no resulta extraño comprobar que entre ambas bandas hay muchas similitudes. Ambas tienen hermosas vocalistas sopranos como figuras centrales, y un vocalista anexo que da el toque violento a través del siempre no muy bien ponderado grito death metal.

Con apenas dos álbumes de estudio a sus espaldas, el debut del 2003, The Phantom Agony (¿habrá alguna relación con The Phantom Menace, de Star Wars?) y Consign to Oblivion, de éste, la banda holandesa se presentó por primera vez en Chile mostrando todas sus cartas en un show notable, de excelente sonido, aunque lamentablemente con escaso público. Debe ser la fecha, tan próxima a Navidad, los regalos, o qué se yo, pero me llamó la atención que una banda de un estilo de metal que tiene muchos seguidores en Chile no colmara el Teatro Providencia. Estimo que había unas quinientas personas solamente. En todo caso, una segunda presentación se hizo en la discotheque Rockola el día sábado 17 y quizá allí fueron los fans que no se presentaron en el Teatro Providencia. Puede ser.
En su presentación, que superó la hora y media, Epica logró entusiasmar a su fiel público, especialmente al femenino, a través de canciones como Cry For the Moon, la poderosa Mother of Light (lo mejor de la noche) y Feint. Esta última, una balada acústica con Simone Simons y el tecladista Coen Janssen como únicos soportes. El público masculino también respondió, dejándose llevar por la belleza poco común de Simons, que con sus escasos veinte años provoca infartos. “Mijita rica”, “Mijita rica” “lalalala…” No era para menos. Simons no entendió nada. ¿Qué importaba?
Y como para no dejar duda alguna sin despejar, me acerqué bastante al proscenio, y sí, definitivamente Simons estaba muy bien. Ciertamente una hermosísima mujer. ¿Tendrá groupies? Jajajaja.
Buen recital, aunque me pregunto si bandas como esta lograrían tanta popularidad si no contaran con una belleza tan despampanante como es Simons. Y a veces, con tanto enfoque en la niña bonita se puede soslayar la calidad de la música. Epica tiene lo necesario para estar dentro de los grandes dentro de este género, aunque sólo el tecladista demostró estar por encima del promedio, musicalmente. El resto de la banda, con excepción de Simons, lograba plasmar verdadero feeling a momentos solamente. Epica es una buena banda, pero con un par de álbumes no se puede hablar de evolución y creo que podrían mejorar montones. Veremos que pasa más adelante. Yo, por ahora, me sigo quedando con After Forever y Nightwish. Para discutirlo.

miércoles, diciembre 07, 2005

Megadeth en Chile

MEGADETH
6 de Octubre de 2005 21:00 Hrs.
Court Central Estadio Nacional
CIE Producciones
Megadeth en Chile por quinta vez. Todo un record. Asombra mucho que los cerca de sies mil fans que repletaron el Court Central hayan agotado todas las localidades. Y aunque podía haber cabido más gente, apretujándola un poco, sin duda podemos decir que se trató de un lleno total. No está mal para una quinta visita, no está mal si consideramos que de Megadeth el único miembro original que va quedando es Dave Mustaine. Él es Megadeth. Eso no se discute.

Esta vez, Mustaine vino acompañado de James MacDonough en bajo, Shawn Drover en batería y Glen Drover en guitarra; compadre que aunque no grabó el último álbum The System has Failed (allí tocó Chris Poland quien también estuvo presente en los dos primeros álbumes de estudio) está en la gira con la banda.

Como era de esperar la presentación de Megadeth estuvo a la altura del profesionalismo con el cuál se le conoce, destacando en sonido, juego de luces y setlist, que aunque no arrollador, balanceó coherentemente la historia discográfica de la banda. No faltó "Holy Wars... The Punishment Due", "Peace Sells", "Hook in Mouth", "Wake Up Dead", "Hangar 18" de la misma manera que canciones menos agresivas como "A Tout Le Monde", "Angry Again", "Trust" y "Train of Consequences". Por supuesto, también hubo canciones del último álbum, como "Blackmail the Universe" (Traducción: Chantajeando al Universo) y "The Scorpion". Para todos los gustos en dos horas y algo de show y con una convincente interpretacón de parte de Glen Drover que se la pudo con los solos de Marty Friedman, el eximio y alucinante ex guitarrista de Megadeth. Y allí estaban mis dudas con respecto a este recital. Porque no cualquiera llega y reemplaza a Friedman. Vean el caso de Dio, que nunca más logró tener un guitarrista como el excelso Vivian Campbell, ahora militante de los vilipendiados Def Leppard. Pero en Megadeth al parecer los cambios de integrandes no hacen mella alguna mientras el cerebro sea siendo Mustaine.
Buen show, buen recital. Un plato ya repetido. Pero al parecer eso pareciera no importarle a los leales fans chilenos de Megadeth. No cabe ninguna duda que Megadeth tiene mucho arrastre un Chile. No me extrañaría una nueva visita a futuro, digan lo que digan de que no habrá mas giras. Si los Rolling Stones siguen vigentes, creo que para Megadeth puede haber cuerda para rato.

W.A.S.P. en Chile

W.A.S.P.
Viernes 3 de Junio de 2005. 22:00 hrs.
Cerro Bellavista Ex Oz
Con una hora y media de atraso y comenzando con un sonido horrible partió la presentación de la banda americana. "On Your Knees", del clásico primer disco homónimo, lideró el asalto, encandilando a los fanáticos que repletaron la ex discotheque. Prosiguió "Inside the Electric Circus". Ambos excelentes canciones y parte de lo mejor de la banda liderada por Blackie Lawless, único miembro original que queda de esta legendaria, controversial, pero siempre querida agrupación. Ya en el tercer corte "L.O.V.E. Machine", también del primer álbum, el sonido empezaba a componerse y de ahí para adelante no decaería, aunque nunca sonó excelente. Y menos mal que mejoró, porque lo cierto es que al principio la voz de Blackie apenas se escuchaba y todo sonaba saturado.
"Wild Child" continuó con la entrega, otro clásico más de la larga lista de hits de W.A.S.P. para pasar de lleno a "Fuck Like a Beast"; aquel controversial tema que no hizo en su época más que concentrar la atención en la banda y hacerla increíblemente popular por allá en el 84 y 85 cuando la P.M.R.C. (Parents Music Resource Center), agrupación que pretendía censurar música, ¿con qué derecho me pregunto yo?, se fue con todo contra W.A.S.P., en especial contra Blackie, a quien consideraban "enfermo". Como dicen por ahí, no hay mejor publicidad que la mala publicidad y todo ese jaleo ayudo mucho a que el nombre de W.A.S.P. se esparciera velozmente por todo el mundo.
En la casi hora y media que duró el show, incluyendo dos bis, sólo escuchamos clásicos. De hecho, de los álbumes Still Not Black Enough, Helldorado, Unholy Terror, Dying for the World y lo último The Neon God Part 1 y The Neon God Part 2 no escuchamos nada. Ojo que tocaron "Kill Your Pretty Face" del Kill, Fuck, Die, siendo esa canción lo único relativamente más actual que se escuchó. Mi apuesta es que todo el mundo quería escuchar los clásicos y nadie se sintió decepcionado de no haber escuchado algo de los álbumes anteriormente mencionados. Primera vez en Chile... había que irse a la segura. De todas maneras, según me informó un fanático absoluto de W.A.S.P., la gira actual de la banda incluiría canciones del último álbum, sólo que aquí en Chile no las tocaron.
La presentación también incluyó los cortes "The Headless Children", "The Idol", "The Real Me" y "I Wanna Be Somebody", imperdible canción que finalizó la entrega antes del primer bis. Vuelta al escenario y "Sleeping (In the Fire)" mandó escalofríos a todos los allí presentes. ¡Que gran tema! Otro bis, y todo termina con "Blind in Texas", conocida canción del álbum The Last Command.
Buen repertorio, superable quizás si hubiese incluido "The Torture Never Stops" o "School Daze", ambas canciones del glorioso álbum debut.
Tema aparte fue la puesta en escena. Blackie no podía decepcionar y entregó a los fans todo el valor de sus entradas. Desde el esqueleto movible que servía de micrófono, resorte y atalaya, hasta la dramatización de una singular manera de cortar carne cruda (con hacha y sobre un tronco), hasta la dispersión por toda la cancha de los jirones de carne. Chúpate esa Robbie Williams. Faltaron los choripanes. Para que hablar del lanzamiento de agua al público, incluso desde la boca de Blackie y sus "tiernas" palabras para con su público. "Hello Motherfuckers", de entrada, antes del primer acorde de "On Your Knees". Y, por supuesto, para qué hablar de la mítica escena de la calavera con sangre ¿de verdad? Mmmm. Menos mal que esta no es una banda black metal. ¡Imagínense a Blackie en una! En todo caso, todo este teatro no es invento de Blackie, siendo Alice Cooper el padre de todo esto, llámase "Shock Rock". ¡Grande Alice!
Así, con bastante show, fue la presentación de WASP, banda que no sólo logró convocar a viejos metaleros y rockeros, sino que a una nueva cepa de rockeros más jóvenes que están cachando de donde viene toda la maldad. Bien por eso. También con respecto al público, me llamó la atención la importante cantidad de metaleros con poleras y parches de bandas como Death, Cannibal, Morbid, etc, etc. Mis felicitaciones desde aquí por la amplitud de mente y por reconocer que aunque W.A.S.P. no es una banda brutal musicalmente hablando, si lo es en actitud.
Y bueno, que más puedo decir. Definitivamente un show que era para no perderse.

P.D. : Gracias a Ramón Salgado, el fan más fan de W.A.S.P. en Chile, y quizás en el mundo, por la información certera y precisa.

Vader en Chile (Valparaíso)

VADER - DETHRONER
Domingo 29 de Mayo 2005, 21:00 Hrs.
El Huevo, Valparaíso

Al igual que en los shows previos hubieron cambios en cuanto a las bandas teloneras. Se suponía que en esta oportunidad tocaría Melektaus y Dethroner. Sólo tocaron estos últimos. Su presentación estuvo muy buena, con una puesta en escena convincente y de gran profesionalismo. Inspirados en Cannibal Corpse, su brutal setlist logró entusiasmar bastante a los cerca de 200 fanáticos que llegaron al recinto, lugar donde fácilmente caben 1.500. La escasa cantidad de público tuvo su lado positivo, ya que se hacía muy fácil acercarse a primera fila y ver a los músicos y sacar fotos, pero, por otro lado, daba lata que una banda tan grande e importante dentro del death metal no hubiese logrado mayor convocatoria, especialmente en Valparaíso, donde siempre han habido muchos metaleros.
La presentación de Vader fue básicamente igual a la del día anterior, y estoy casi ciento por ciento seguro de que fue exactamente igual. El show empezó con los tres primeros cortes del último álbum, The Beast, y finalizó con el cover de Slayer "Reign in Blood", tocando entre medio las mismas canciones que se escucharon en Santiago. Y de nuevo no tocaron "When Darkness Calls". Esa fue mi gran decepción. Pero a pesar de haber apreciado un setlist idéntico o casi idéntico al de Santiago, tengo que confesar que disfruté mucho más la presentación en Valpo. Yo creo que fue porque había menos gente que en Santiago y se podía ver el escenario desde más ángulos, o porque carreteé más o qué se yo. Lo cierto es que si tuviera que elegir, me quedo con el show de Valparaíso, que, además, se hizo en un lugar excelente, grande, espacioso y cerca del centro. Sin luguar a dudas, un carrete memorable.

Vader en Chile (Santiago)

VADER - DARMONIAC - GORHOTH
28 de Mayo 2005, 21:30 Hrs.
Centro Mistral, Santiago
La primera gran sorpresa que me llevé al llegar al lugar de este esperado evento metalero fue confirmar la cancelación de las presentaciones de Sadism y Torturer, siendo reemplazados por Darmoniac y Gorhoth. ¿Las razones? No soy yo para explicarlas pero de seguro algún atado hubo. En fin. La otra sorpresa me la llevé al saber de la cancelación del show en Concepción el día 27. ¿Las razones? Escuché varias versiones, incluso de uno de los músicos de Vader, y como no sé con certeza qué pasó me abstendré de omitir opinión. Lo concreto es que las bandas que estaban supuestamente fichadas no tocaron y lo de Concepción nunca fue. Por otro lado, hubo un show en Puerto Montt el día anterior a la fecha de Conce que no estaba en las fechas que aparecían en algunos flyers.
Fechas más, fechas menos, el tour de Vader por nuestra larga faja de tierra ha sido la gira más larga de cualquier otra banda metalera en la historia de Chile. Graben eso en sus cerebros como dato freak. Quizás algún día los profesores de historia del futuro lo comentarán. Mientras escribo esto Vader debiera estar tocando en la Serena, y mañana, 31 de Mayo, debiera hacerse el show final en Antofagasta. Es de esperar que así sea. Vamos al show de Santiago.
Con algo de atraso comenzó la velada, subiendo al escenario Darmoniac después de las diez de la noche. Primera vez que veía a estos muchachos. Tengo que decir que disfruté bastante con su propuesta, que era una mezcla entre death y grindcore. Lamentablemente no lograron prender mucho al público, que iba y venía y que aún no se concentraba con lo que pasaba en escena. Mejor suerte tuvieron los Gorhoth, que parece que andaban con barra ya que lograron obtener una respuesta bastante efusiva del público. Buen show el de ellos, con buena puesta en escena y un más que carismático frontman. Entrete.
Luego de un rato, cuando eran cerca de las once y media de la noche, llegó lo que todo el mundo esperaba, la presentación de los polacos Vader. Como habrán notado algunos, sin el baterista original Doc,* que oficialmente ya no está más en la banda según palabras del líder, guitarrista y vocalista Peter. Así lo supimos backstage. Daray es el nombre del nuevo baterista.
El show comenzó, como era de esperarse, con canciones del último álbum, The Beast. Escuchamos "Intro", "Out of the Deep" y "Dark Transmission". Como de costumbre los moshs cerca del escenario no se hicieron esperar, pero fue con el quinto corte, "Sothis", que vino luego de "Silent Empire" donde se obtuvo la más efusiva respuesta de las no más de 500 álmas del demonio (me incluyo) que repletaron Centro Mistral. En todo caso, la respuesta del pueblo jamás se desbordó.
La presentación siguió con "Crucified Ones", canción antigua del primer álbum, The Ultimate Incantation. De aquella placa también se escuchó "Dark Age". Tampoco faltaron "Wings", del disco Litany, "Reign Forever World", "Reborn in Fire" y "Epitaph", canción que abre el que creo yo es uno de los mejores discos de Vader, el excelente Revelations.
En total, Vader presentó 15 canciones en una presentación que apenas duró una hora clavada, finalizando sorpresivamente con "Reign in Blood", de los maestros Slayer, claramente una de las grandes influencias del sonido de Vader. Aunque la banda se paseó por casi todos sus álbumes creo que faltaron canciones claves, en especial una, "When Darkness Calls". Si hay una canción himno de Vader, es esa. No puedo creer que no la hayan tocado. Y sé que muchos quedaron, al igual que yo, con cuello. Recordé cuando Death no tocó "Leprosy" el 98 ¡Pero bueno eso no viene al caso ahora!
Con respecto al sonido y toda la parte técnica, nada que decir. Estuvo bueno. En general el show cumplió con mis espectativas, y Vader demostró que suena tan bien en vivo como en estudio. Lo único que empañó en algo el show fue la respuesta un tanto excesiva de la gente de seguridad que repelió a manotazo limpio a algunos fans que a momentos se paseaban por los aires y se acercaban demasiado al escenario. Pero bueno, son cosas que pasan.
Ya a las 12:30 todo era historia. Al otro día vendría la presentación en Valparaíso, memorable evento que considero estuvo ligeramente mejor a la presentación en Santiago.

sábado, diciembre 03, 2005

Deicide en Chile

DEICIDE - MELEKTAUS
Viernes 15 de Julio de 2005
Gimnasio Nataniel
20:00 horas
Energy Events & Concerts
Desde 1992, cuando a Iron Maiden no le dejaron entrar al país, que no se veía en el ambiente musical metalero tanto alboroto con respecto a una banda. Esta vez, generado por toda la polvareda levantada por Rodrigo Orias, asesino de un cura y acérrimo fan de Deicide. En el día del recital justo se cumplía un año desde el asesinato y, no era de extrañar, gente de la iglesia y otros pusieron el grito en el cielo. ¡Y los metaleros el grito en el infierno! Jajajaja. ¿Cómo supieron los grupos conservadores de la venida de la banda? Porque si lo de Orias nunca hubiese ocurrido lo más probable es que nadie fuera del mundo underground se hubiese enterado de la ilustre visita. Recordemos lo que pasó en 1999, cuando Deicide iba a tocar con Arch Enemy y Hammerfall. Aquella vez se cayó la presentación de los americanos el mismo día del evento con la gente ya instalada en el Estadio Chile. Y nadie se enteró. Ni los diarios, ni la televisión. Por tanto, si el recital de Deicide fue tan exitoso en términos de venta de entradas, se debió, en parte, al gran apoyo de la mala publicidad, porque, como muchos sabrán, no hay mejor publicidad que la mala. Hasta mi abuelita ahora sabe que existe Deicide. Toda la controversia ha sido buena para la escena porque pone al death metal en primera plana. Cabros, ¡lo hemos logrado! Aunque, ojo, no creo que ir por la vida matando gente sea una buena idea ya que te vas a la cárcel y jamás vuelves a ver un recital en vivo.

Con tanta controversia alrededor de la banda, es fácil enfocarse en todos los aspectos que nada tienen que ver con la ejecución de la música arriba de un escenario. Y los tres mil fans que repletaron el Nataniel fueron a ver su banda de culto tocar. Por tanto, vamos a olvidar todo lo relacionado con Deicide que no sea estrictamente musical, porque al final, lo más importante es la música.

Melektaus abrió la esperada reunión metalera a las nueve en punto. Tocaron alrededor de cuarenta minutos desencadenando su bestial y aplastante propuesta de puro y demoledor death metal cargado de grindcore. Ciertamente, un sonido no apto para los amantes de la suavidad. La última vez que había visto a esta banda fue para Behemoth. Considero que esa vez sonaron mejores, porque, seamos sinceros, todo el mundo sabe que Gimnasio Nataniel no tiene buena acústica. Repasando su álbum Trascendence Through Ethereal Scourge animaron a los asistentes con su poco sutil sonido cargando el ambiente con la necesaria maldad sónica ad-hoc a lo que pronto se venía.

Siendo las diez de la noche con algunos minutos más, finalmente, después de dos fallidas intentonas, después de todo el escándalo, después de que la mano de Dios intentó censurar a estos chicos, prohibir su presentación y frustrar el legítimo deseo de los fans de poder ver a su banda, los infames Deicide hicieron su maléfica presencia. Y no, no ascendieron desde el infierno, mas bien salieron de un camarín como cualquier otra banda. Y nuevamente Glen Benton no se suicidó arriba del escenario como prometió una vez. Tampoco hubo sacrificios de animales, ni sangre, ni vísceras esparcidas por todo el lugar. De hecho Blackie Lawless fue más visceral. Los que fueron al recital de W.A.S.P. recordarán. Deicide llegó, tocó y se fue. Buen juego de luces, pero nada "satánico". Lo más satánico que se vio fue a un fan que previo prender fuego a una Biblia la lanzó hacia el escenario casi cayéndole a uno de los guitarristas, quién luego miró al público e hizo un ademán de reproche. No por la Biblia, sino por el golpe del cuál se libró.

Decide se presentaba con importantes cambios de integrantes, manteniéndose solamente Glen Benton y el baterista Steve Asheim como miembros originales. Los hermanos guitarristas Eric y Brian Hoffman, también miembros originales, han sido reemplazados por Jack Owen, ex Cannibal Corpse, y Dave Susuki, de Vital Remains. Eso sabíamos hasta justo antes del recital ya que Susuki finalmente no vino con la banda, siendo otro el reemplazo. Nadie sabe si esta alineación se mantendrá a futuro.

La banda comenzó su asalto auditivo con el corte homónimo del último álbum, el bastante aplaudido Scars of the Crucifix. De entrada el sonido no convenció, mejorándose con el pasar de los temas, pero jamás llegando a niveles de, por ejemplo, lo mostrado por Morbid Angel en su última presentación en Chile, la del año 2004.

Concentrándose en un setlist pensado en los fans, los cuatro malulos descargaron toda su rabia y violencia sónica en cortes como "Children of the Underworld", "Behind the Light Thou Shall Rise" y "Dead but Dreaming". Pero fueron cortes como "Serpents of the Light", "Sacrificial Suicide" y "Once Upon the Cross" los que lograron despertar la mas efusiva respuesta en los fans. Tampoco faltaron "Lunatic of God´s Creation", "Dead by Dawn" y "Deicide". Esta última canción terminó la presentación sin que posteriormente hubiese un bis. Extraño, porque se acostumbra que una banda vuelva al escenario para tocar al menos una canción más.

Deicide se concentró en su primer álbum, del cual tocaron cuatro canciones, y en Once Upon the Cross; tercer álbum y del que sacaron cinco canciones, incluyendo "When Satan Rules his World" y la controvertida y vapuleada "Kill the Christian". Del último álbum, aparte del tema homónimo, se escuchó "When Heaven Burns". Las más o menos quince canciones del repertorio se presentaron en una hora y quince minutos de show.

En general la presentación estuvo a la altura de lo que se esperaba, aunque el sonido no fue muy bueno. Las guitarras sonaban con poco peso, el doble bombo no se escuchaba mucho y los solos de guitarra no se parecían para nada a como sonaban en los discos. Sin duda la baja de los guitarristas originales mermó la calidad de las interpretaciones, porque sin importar lo bien que toquen guitarra los miembros actuales, el feeling que le imprimían los hermanos Hoffman a las canciones de Deicide era distinto. No hay como el original. Además, Glen Benton, en una entrevista que tuve el privilegio de hacer para la revista metalera chilena Grinder, me contó que Owen y el otro compadre se habían aprendido las canciones en dos días. Le creo porque se notó la falta de preparación. De Steve, nada que decir, fue el único que logró que las composiciones no se perdieran manteniendo las canciones con la estructura básica original. Y bueno, Glen tampoco decepcionó, siendo sus alaridos convincentes y sonando tal cual se le conoce en estudio.

En resumen, definitivamente la cita con Deicide era un evento, una cumbre, imperdible para todos los fans del death metal. Había que estar allí, aunque fuese en el Nataniel. Nadie se convenció con el sonido, pero la euforia de poder por fin ver a los malditos Deicide fue tan grande que los fans soslayaron todas las deficiencias del sonido y disfrutaron grandemente del recital. La deuda estaba pagada. Dios esta vez no pudo con Deicide.

La visita de Deicide quedará inscrita por siempre en los anales de la historia del metal en Chile como hito de gran importancia. Las razones, muchas, pero que no corresponde analizar aquí. Lo que si quiero decir en relación a todo lo que generó en los medios de comunicación masivos la visita de la legendaria banda de Tampa, Florida, porque creo que dice más que mil palabras, es lo que Mick Jagger viene diciendo desde los sesenta: "It´s only Rock ´N Roll”.

Shaman en Chile

SHAMAN – MYTHOLOGY – BLODEN-WEDD
Viernes 18 de Junio, 2004
Teatro Providencia 20:00 Hrs.
Vision World Producciones
$ 10.000
A pesar de contar con un precio bastante asequible, anoche no se llenó el Teatro Providencia. De hecho el segundo piso, la galería, estaba absolutamente vacía y, más aún, con el acceso prohibido. Era de entender ya que los fanáticos de power metal que llegaron al evento cabían sin problemas en cancha. Incluso había espacio para poder desplazarse fácilmente de un lugar a otro sin ningún tipo de inconvenientes. Yo estimo que había cerca de trescientas personas. En todo caso, la escasa afluencia de público no fue motivo para que anoche no se viviera una entretenida jornada de metal melódico con tres bandas bastante interesantes.
La velada comenzó con una hora y cuarto de atraso, pero bueno, era viernes y a nadie realmente le importó mucho. Eran las 9:15 PM y recién comenzaba Mythology, sexteto santiaguino con un álbum de estudio bajo la manga, The Kingdom of the Sun, del año 2002. La banda tocó tan sólo cinco canciones, destacando A Lake of Lie, Let my Spirit Free y Symmetry. Todos los cortes en una vena muy progresiva, aunque no en exceso. La presentación duró treinta minutos y entusiasmó solamente a ratos al público presente, que se mostró, en mi opinión, bastante tímido. No hubo ni siquiera un stage diving en toda la noche.
A las diez de la noche subió Bloden Wedd, banda que yo no veía desde hace muchos años. Al igual que Mythology, tocaron cinco temas en escasa media hora, destacando As the Rain & the Rainbow, Raging Planet y Power Metal Pride que finalizó la presentación del cuarteto liderado por el vocalista y guitarrista Dan Elbelman. Bloden-Wedd logró una mejor respuesta del público que Mythology, pero hay que recordar que Bloden-Wedd lleva metiendo boche desde 1993 y son ya muy conocidos en la escena, jugando todo eso a favor de ellos.
Finalmente, a las 11:10 subió a escena Shaman, como sabrán muchos de ustedes, banda brasilera que nace de Angra al partir de ella su vocalista Andre Matos, el bajista Luis Mariutti y el baterista Ricardo Confessori. Estos tres músicos, más el guitarrista Hugo Mariutti y el músico invitado Fábio Ribeiro conforman Shaman, que con tan sólo un álbum de estudio, Ritual, del 2002, volvieron a Chile a presentarse ante sus fans. Comenzó la presentación con Here I Am, siguiendo Distant Thunder y Time Will Come, todas canciones de poderoso y excelso heavy metal melódico. De ahí Andre Matos se dirigió al público haciendo referencia a lo genial que era tocar en Chile, ensalzando la calidez de nuestro pueblo, aunque la palabra que ocupó fue “caliente”, pero bueno, todo el mundo entendió lo que realmente quiso decir. Ya con eso Matos se había ganado a todos los concurrentes. Después de aquello vino el turno de For Tomorrow, otro de los temas de Ritual. Por supuesto que no podían faltar temas de Angra, y Lisbon, del disco Fireworks fue el primero que surcó los aires. De ahí vino el infaltable solo de guitarra y batería. La canción Ritual continúo la jornada.
André Matos, del que nadie duda es un excelente cantante, es también destacado pianista, y lo demostró anoche fehacientemente, especialmente cuando se apoderó de los teclados antes de entrar con la canción Fairy Tale. Finalizó la presentación antes del obligado bis, Pride. Sorpresivamente volvió a aparecer en escena Freddy Cortez, vocalista de Mythology, que cantó junto a Matos el excelente corte. Freddy demostró con creces que su gran voz está para jugar en las grandes ligas del metal internacional. Bien compadre.
Más sorpresiva que la irrupción de Freddy, fue la canción que vino luego del bis. Se trató del cover de Ozzy, Mr. Crowley, canción del debut Blizzard of Ozz. Matos, al empezar a cantar, preguntó al público si conocía la canción, recibiendo de él un más que notorio dejo de no saber de qué diablos hablaba. Pero era de entenderse. Aquel corte es de 1980 y muchos de los presentes no habían nacido siquiera en ese año. ¿Quién podría culparlos por no cachar? Uno no se las sabe todas, y está bien.
Lo que a mí me dejó con la boca abierta fue la ejecución de Hugo Mariutti que deslumbró a los presentes con una interpretación en guitarra que hasta a Randy Rhoads hubiera dejado anonadado. El solo de guitarra de Mr. Crowley es difícil, y Mariutti estuvo a la altura. Excelente.
Shaman dio finalizada su presentación con Carry On, otro de los temas de Angra de autoría exclusiva de Matos, al igual que Lisbon. Carry On cerró la noche con un público entusiasta y receptivo que coreó lo que probablemente sea uno de los himnos mejor representativos de Angra. Es el infaltable clásico, la canción que no puede faltar.
La presentación de Shaman duró cerca de una hora y media incluido el bis y dejó, al parecer, más que satisfechos a todos los presentes. Pero no cabe duda que si Shaman quiere volver a Chile se hace imperioso que aparezca con un nuevo disco de estudio. Recordemos que para la primera visita de la banda, Ritual no estaba aún disponible.
Finalizando, lo de anoche fue bastante entretenido. Destaco de Shaman el buen manejo de los matices y el excelente desempeñó del guitarrista Hugo Mariutti, que no sé por qué me recordó a Michael Schenker. Debe ser por el feeling que logra imprimir al instrumento. Por supuesto que los demás músicos son también todos excelentes. Del sonido, nada que decir, muy bueno, y no sólo para los brasileros sino que también para las bandas chilenas. El juego de luces no fue muy espectacular, pero bueno, un detalle solamente.

viernes, diciembre 02, 2005

Morbid Angel - Suffocation en Chile

MORBID ANGEL - SUFFOCATION - CRIOGENIA
Martes 6 de Septiembre de 2005
Teatro La Cúpula
Extra Tours
Hay bandas dentro del death metal que son legendarias. Suffocation y Morbid Angel son dos claros ejemplos, y el hecho de haberlos podido ver en escena bajo un mismo techo resultó alucinante no sólo para mí sino que para todos aquellos que tuvimos la suerte de presenciar a estos verdaderos monstruos del death metal. Sin lugar a dudas uno de los mejores recitales del año y que a la vez viene a confirmar que La Cúpula es un excelente lugar para hacer recitales metaleros a futuro.

Esta era la tercera vez que Morbid Angel se presentaba en Chile, y la primera para Suffocation. Habiendo visto ya a Morbid en las dos ocasiones anteriores, y sabiendo de antemano que su repertorio era igual o prácticamente igual al que mostró en el 2004 en el Teatro Providencia, mi verdadera motivación era poder ver a los chacales Suffocation, banda de culto que ha sido cientos de veces copiada por bandas inspiradas en su sonido.

Suffocation llegaba a Chile con tres integrantes originales, el vocalista Frank Mullen, el guitarrista Terrance Hobbs y el baterista Mike Smith, que aunque comenzó la banda no ha estado en todos los discos. Otro original, Doug Cerrito (guitarra), no estaba, siendo reemplazado por Guy Marchais. En bajo, Derek Boyer, nuevo en la banda.

Lamentablemente no alcancé a pillar el comienzo del recital por razones de fuerza mayor, (primera vez que me pasa una huevada de esta naturaleza), y cuando entré al teatro el pandemonio ya estaba desatado con Suffocation dejando la cagada. Y aunque grande fue mi decepción por no haber pillado el show desde el principio traté de todas maneras de vacilar la presentación, logrando disfrutar de Tomes of Acrimont, del último álbum Souls to Deny y clásicos como Breeding the Spawn, Pierced From Within y Effigy of the Forgotten, entre otros. Esta última canción, del gran disco del mismo nombre, terminó la presentación sin que posteriormente hubiese un mísero bis. También fue una de las que más vaciló el público. Qué quieren que les diga. La puesta en escena, el sonido y la prolija ejecución de los músicos dejaron sin aliento a los cerca de mil quinientos fanáticos que estaban allí tanto por Morbid como por la brutal y súper técnica banda newyorkina. Y si muchos quedaron con gusto a poco, imagínense cómo quedé yo. Es de esperar que vuelvan en otra oportunidad y estar allí desde el comienzo.

Con sangre en el ojo y maldiciendo al cielo y a todos sus ángeles y querubines por mi atraso, esperé la aparición de los longevos Morbid Angel, cuya última visita había sido hace como un año atrás. Y aunque la presentación de Morbid fue todo lo que muchos esperaban tanto en sonido como en repertorio, tengo que confesar que quedé algo decepcionado por la selección de canciones, que eran las mismas o casi las mismas que ya había presentado la banda en su segunda visita. Pero no me malinterpreten, ver a Morbid siempre es un privilegio, pero no es lo mismo ver a una banda por primera vez que verla ya por tercera. ¡En cierta manera pasa lo mismo con las minas! Jajajaja.

Sé que para muchos esta era la primera vez que veían a Morbid, y creo que ellos fueron los que más disfrutaron del show, y no era para menos ya que la banda tocó todos sus grandes clásicos, incluyendo Maze of Torment, Inmortal Rites, Lord of all Fevers and Plague, Dominate, Where the Slime Live, Blood on my Hands, Pain Divine y tantos otros. Con respecto a las canciones, nada que alegar si es que no se había visto el show anterior. Y aunque el sonido estuvo a la altura de lo que se espera de los reyes del death metal, me inclino a creer que sonaron mejor en el Teatro Providencia. Pero bueno, no nos vamos a complicar por eso puesto que el recital de todas maneras estuvo excelente. Y viendo la respuesta del público, sin duda la presentación superó la nota de aprobación con creces.

Suffocation con Morbid en Teatro La Cúpula de Parque O`Higgins, como para no creerlo. Una cita imperdible para las fieles legiones del death metal. Había que estar allí, pero temprano. Y ahora a esperar a Judas y empezar a festejar el 18 con harto metal. Como dijo David Vincent el martes, Death metal will never die!!!!!!!!!

Sadus en Chile

SADUS + Thornafire - Massive Power - Torturer
Sábado 7 de Agosto de 2004. 5:00 P.M. Centro de Eventos Laberinto
$ 10.000 Preventa; $ 12.000 Día del Show
The Crusher Producciones
Jamás se me pasó por la mente que vería a Sadus algún día, y menos en Chile. No pocas veces con amigos discurríamos sobre cuanta gente iría a ver a Sadus si algún día hipotético se presentaban en la capital. "No irían ni veinte pelagatos", "con cueva irían los viejos thrashers" (escoba), y otras frases del estilo dejaban entrever nuestras escasas esperanzas de algún día poder ver a los influyentes e importantes Sadus, banda que lamentablemente nunca vendió una cantidad de discos que hiciera justicia a su singular desplante técnico y superior calidad. Pero por suerte estábamos equivocados. El sábado concurrieron cerca de quinientos entusiastas fans -los conté uno a uno, jajajaja-, destacando un buen porcentaje de viejos thrashers. Todos presentes para revivir el feeling de esos añorados años ochenta cuando la consigna era "death to posers", "thrash ´Till death" y "vamos a pegarles a los coreanos". Sadus estaba en Chile. Sadus era una realidad. Ahora me convenzo que a Chile podría venir hasta la más recóndita y obscura de las bandas, y la gente irá, al menos, una cantidad que permita cubrir el costo total de traer a la banda.
Y lo que se vivió el sábado merece más que un frío comentario sobre las cifras. Los que estuvimos allí lo comprendimos. Steve Digiorgio, Darren Travis y Jon Allen nos trasladaron en el tiempo. Parecía que estábamos en el año 1988, o a lo más 1990. Y el público se comportó como en aquella época, exhibiéndose una no despreciable cantidad de stage divings y sanos mosh catárticos. Lo único lamentable en este punto, fue una pelea entre dos metaleros que se dieron a puñetazos hasta decir basta. Pero en general el ambiente estuvo muy pacífico y con muchas ganas de pasarlo bien. Y no sólo lo pasaron bien los fans, sino que los mismos músicos de Sadus, que no podían esconder su alegría. A la par, demostrando una humildad y buena onda que a todo el mundo dejó contento. Steve, como dato, intercalaba palabras y frases con el público, donde no faltó la clásica interjección "¡conchatumadre!", repetida en varias oportunidades.
Sadus, que no saca un disco de estudio nuevo desde 1997 (Elements of Anger), desempolvó viejo material, concentrándose en la producción Chemical Exposure. De ese álbum se escucharon Sadus Attack -tocada junto a dos terceras partes de Torturer-, Torture, Hands of Fate, Twisted Face y por supuesto, el clásico de clásicos, Certain Death, que abre aquel magnífico álbum, y que cerró el show de la banda luego de una hora y veinte minutos arriba del escenario. Otros temas fueron Black, Through the Eyes of Greed, Slaves to Misery y Power of One.
Y todo sonó bonito, salvo el comienzo que estaba demasiado agudo, arreglándose rápidamente aquello, un acople que no pasó inadvertido, pero que no mermó la calidad del show, y una leve falla con la salida de la guitarra de Darren Travis. Aparte de esas tres cosas, el show fue impecable. Además, la selección de los temas estuvo acertadísima, y sin duda estaba hecha para satisfacer a los fans. Por supuesto que no todo fue rapidez y machaque al estilo Sadus. Hubo momentos de ¿reflexión? jajaja. No creo que esa sea la palabra. Pero el público escucho cada corte con atención, aunque la maquinaria Sadus no fuera al ritmo frenético acostumbrado todo el tiempo. Steve, muy perceptivo frente a la respuesta del público dijo: "You like the fast shit ha?". ¿Les gusta la huevada rápida no? Y no tuvo problemas para satisfacer la demanda por chacalidad. Personalmente, disfruté de todos los cortes de Sadus, incluso aquellos que llevaban sintetizador, instrumento musical no muy bien visto en algunos círculos metaleros. ¿Quién podría criticarlos por querer mostrar algo de innovación? Yo, al menos, no.
Resumiendo, creo que el show del día sábado fue memorable y perdurará largo tiempo en la retina de todos aquellos que tuvimos la suerte de ver a esta excelente banda, que es de esperar saque un disco nuevo pronto, tal cómo prometió el mago del bajo, Steve Digiorgio.
Lamentablemente no pude ver los shows de las bandas chilenas, por tanto no los puedo comentar. Lo que supe fue que Torturer tocó el cover de Pestilence "Out of the Body", y eso sería todo. Para la próxima. Sorry.